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dimecres, de gener 30, 2013

Es María madre de Dios?



María es madre de Jesús, y si mucho aprietan, madre de mi Señor. Nunca olvidemos que es así como está indicado en la Escritura que, como bien sabemos; contiene la revelación sin error, inspirada por el Espíritu Santo, y siendo Dios su autor. Por lo tanto, de entre todas las acepciones posibles que pudiesen ser dadas por interpretación humana, la más correcta y sin margen de error es aquella –o aquellas– que estén reflejadas en la Escritura.

Dios es Espíritu. Lo sabemos porque nos lo dice el mismísimo Señor Jesucristo (cf. Jn. 4:24) Y sabemos que un espíritu no tiene carne ni huesos, porque igualmente nos lo dice el Señor (cf. Luc. 24:39).

Sin olvidar, y escrito está igualmente, que para nosotros solo hay un Dios, el Padre; y un Señor, Jesucristo (cf. 1Cor. 8:6). Lo cual es profesado igualmente en los dos Credos, el de los Apóstoles y el de Nicea. Sin olvidar que toda lengua ha de confesar que Jesucristo es Señor, para gloria de Dios Padre (cf. Filip. 2:11).

En Jesucristo, sí, se dan dos naturalezas distintas. E igualmente sí, en una sola persona. Y sí, sus dos naturalezas son indivisibles. Pero no olvidando que estas no están mezcladas, ni pueden ser confundidas. Jesucristo es hombre verdadero y Dios en sí mismo, indivisiblemente. Pero sin confundir jamás sus dos naturalezas ni mezclarlas, aun siendo, como es, una sola persona.

Al declarar que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, ya estamos afirmando y profesando que en la persona de Jesucristo se dan dos naturalezas, la humana y la divina, y no cabe añadir nada más para reconocerlo y confesar que es hombre y Dios verdadero. E igualmente, al declarar que Jesús es el Señor, estamos mismamente declarando que es hombre verdadero y Dios en sí mismo, sin ser necesario añadir nada más para confesarlo. Pero, y esto precisa de ser debidamente entendido, la persona lo es Jesús. No su divinidad (Dios), no su humanidad (Hombre), porque estas son sus dos naturalezas distintas, no mezcladas, ni confundidas. La persona lo es Jesús. Y María es madre de una persona, Jesús, que no de una naturaleza, sea esta la divina (Dios) o sea esta la humana (Hombre).

Este detalle es muy importante. La persona única lo es Jesús. Su humanidad y su divinidad son sus dos naturalezas distintas. Por ello la Escritura evita declarar que María es madre de Dios, por tanto la divinidad de Jesús es una de sus dos naturalezas, no la plenitud de su persona. Ser madre de Dios, es lo mismo que estar diciendo que es madre de una sola naturaleza que, además, es espíritu porque Dios es Espíritu, y un espíritu no tiene carne ni huesos. La persona lo es Jesús. No podemos olvidar que sus dos naturalezas, aun no estando mezcladas ni confundidas, no pueden dividirse. Jesucristo no es Dios, no es Hombre. Jesucristo es Dios y Hombre indivisiblemente.

Cuatro ejemplos claros:

1.- María madre de Dios: se está indicando la maternidad de una sola naturaleza, y con ello dividiendo la persona, por tanto que se está omitiendo su humanidad que es indivisible de su divinidad, y se están confundiendo y mezclando a su vez sus dos naturalezas por tanto que el Hijo de Dios, es Dios de Dios, engendrado del Padre y de la misma naturaleza y sustancia que el Padre, que no de María.

2.- María madre de hombre: igualmente se está indicando la maternidad de una sola naturaleza, y con ello dividiendo la persona, por tanto que se está omitiendo su divinidad que es indivisible de su humanidad, y se están confundiendo y mezclando sus dos naturalezas por tanto que Jesús, como hombre, es engendrado por obra del Espíritu Santo, y consustancial a María, que no a Dios.

3.- María madre de Jesús: Aquí sí. Como madre de Jesús se está reconociendo y profesando que es madre de la persona. Sin dividir y sin confundir ni mezclar sus dos naturalezas distintas.

4.- María madre del Señor: Igualmente sí. Como madre del Señor se está reconociendo y confesando que es madre de la persona. Sin dividir y sin confundir ni mezclar sus dos naturalezas distintas.

No olvidando que la Escritura no indica nunca que María es madre de Dios, sino madre de Jesús (cf. Jn. 2:1; Jn. 2:3; Hech. 1:14). Y en una única ocasión, por medio de Isabel, madre de mi Señor (cf. Luc. 1:43)

En Cristo Jesús, Raül Gil

PD. Dios mediante, continuará...


divendres, de gener 08, 2010

Qué es la Lectio Divina?


La Biblia es la Palabra de Dios siempre viva y nueva. La Lectio Divina es un modo tradicional de orar la Sagrada Escritura de modo que la Palabra de Dios pueda penetrar en los corazones y poder crecer en una relación íntima con el Señor. Es un modo muy sencillo de orar, desarrollado y practicado por la Iglesia desde los primeros siglos.

Por algunos siglos leer la Biblia en la propia lengua fue casi imposible y esto condujo a una disminución en la práctica de la Lectio Divina. En estos últimos años, por fortuna, junto a toda la Iglesia, ha vuelto a reencontrarse la importancia de la Lectio Divina como un modo privilegiado de crecer en relación con Jesucristo. A través de la práctica individual y comunitaria de la Lectio Divina nos preparamos a la Palabra de Dios de modo que podamos mirar al mundo con los ojos de Dios y amar lo que vemos con el corazón de Dios.

La frase latina "Lectio Divina" significa "lectura divina" y describe el modo de leer la Sagrada Escritura: alejarse gradualmente de los propios esquemas y abrirse a lo que Dios nos quiere decir. En el siglo XII, un monje cartujo, llamado Guigo, describió las etapas más importantes de la "lectura divina". La práctica individual o en grupo de la Lectio Divina puede tomar diversas formas, pero la descripción de Guigo permanece como fundamental.

Guigo escribió que la primera grada de esta forma de rezar es la lectio (lectura). Es el momento en el que leemos la Palabra de Dios lenta y atentamente, de modo que penetre dentro de nosotros. Para esta forma de oración se puede escoger cualquier breve pasaje de la Escritura.


La segunda grada es la meditatio (meditación). Durante esta etapa se reflexiona y se rumía el texto bíblico a fin de que extraigamos de él, lo que Dios quiere darnos.


La tercera grada es la oratio (oración), es el momento de dejar aparte nuestro modo de pensar y permitir a nuestro corazón hablar con Dios. Nuestra oración está inspirada por nuestra reflexión de la Palabra de Dios.

La última etapa o grada es la contemplatio (contemplación), en la cual nos abandonamos totalmente a las palabras y pensamientos santos. Es el momento en el cual nosotros sencillamente reposamos en la Palabra de Dios y escuchamos, en lo más profundo de nuestro ser, la voz de Dios que habla dentro de nosotros. Mientras escuchamos, nos estamos transformando gradualmente por dentro. Evidentemente esta transformación tendrá un efecto profundo sobre nuestro comportamiento y, cómo vivamos, testimoniará la autenticidad de nuestra oración. Debemos meter en nuestra vida de cada día lo que leemos en la Palabra de Dios.

Estas etapas de la Lectio Divina no son reglas fijas que hay que seguir, sino simples orientaciones sobre cómo desarrollar normalmente la oración. Se encuentra una mayor simplicidad y una disposición mayor en escuchar que no en hablar. Gradualmente las palabras de la Sagrada Escritura empiezan a librarse y la Palabra se revela delante de los ojos de nuestro corazón. El tiempo dedicado a cada etapa dependerá si la Lectio Divina se hace individualmente o en grupo. Si el método se desarrolla para la oración en grupo, es evidente que será necesaria un mínima estructura. En la oración en grupo la Lectio Divina puede permitir el diálogo sobre las implicaciones de la Palabra de Dios en la vida cotidiana, pero no se debe reducir a esto. La oración tiende más hacia el silencio. Si el grupo se siente llevado más al silencio, entonces se puede dedicar más tiempo a la contemplación.

Por muchos siglos la práctica de la Lectio Divina, como un modo de orar la Sagrada Escritura, ha sido una fuente de crecimiento en la relación con Cristo. En nuestros días son muchos los individuos y grupos que la están redescubriendo. La Palabra de Dios es viva y activa, y transformará a cada uno de nosotros si nos abrimos a recibir lo que Dios nos quiere dar.


Ver fuente aquí...


dissabte, de gener 31, 2009

El Maná escondido...


Que la Paz del Señor sea con todos:
Apoc. 2:17 El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. Al que venciere, daré a comer del maná escondido, y le daré una piedrecita blanca, y en la piedrecita escrito un nombre nuevo, el cual ninguno conoce sino aquel que lo recibe.
Nos dice que a los vencedores, QUE NO A TODOS, nos dará de comer del maná ESCONDIDO. Bien: ¿cual es este maná del que nos está hablando y que está escondido? Dejemos que sea Jesús mismo quien nos hable y enseñe al respecto, y a tal cual es su alimento mismo:
Jn. 4:32 Pero él les dijo: —Yo tengo una comida, que ustedes no conocen.
Jesús nos dice que Él tiene una comida que sus discípulos no conocen. Por lo tanto ya sabemos que no es algo material, sino espiritual, y bien sabemos sus discípulos le están ofreciendo alimentos en el versículo anterior. (Cf. v. 31).

Veamos pues la comida de la cual nos habla el Señor y por si mismo:
Jn. 4:34 Pero Jesús les dijo: —Mi comida es hacer la voluntad del que me envió y terminar su trabajo.
¡Hacer la voluntad del que le ha enviado! Muy bien: ya tenemos cual es la comida que sus discípulos no conocen, ya tenemos definido cual es el “maná escondido” para los que vencieren, los vencedores.

Veamos ahora cuan necesaria es esta comida, el hacer la voluntad del Padre, para en verdad poder entrar en el reino de Dios:
Mat. 7:21 “No todos los que me dicen: ‘Señor, Señor’, entrarán en el reino de los cielos, sino solamente los que hacen la voluntad de mi Padre celestial
Como vemos, y siempre a tal cual la Enseñanza de Jesús, la comida escondida, el maná, es HACER LA VOLUNTAD DEL PADRE. ¿Y cual es la voluntad del Padre? también nos la da a conocer Jesús mismo:
Jn. 6:40 Y ésta es la voluntad del que me ha enviado: Que todo aquel que ve al Hijo, y cree en él, tenga vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero.
Que todo aquel que VE al Hijo, y CREE en él, TENGA VIDA ETERNA, Y... por lo tanto ya sabemos cual es la voluntad de Dios, y como podemos entrar en el reino de los cielos. 

Y claro, ¿cómo podemos saber cual es la voluntad de Dios?... Jesús mismo nos lo indica:
Jn. 14:26 pero el Defensor, el Espíritu Santo que el Padre va a enviar en mi nombre, les enseñará todas las cosas y les recordará todo lo que yo les he dicho.
Jn. 15:26 “Pero cuando venga el Defensor que yo voy a enviar de parte del Padre, el Espíritu de la verdad que procede del Padre, él será mi testigo.
Por lo tanto es, y sin lugar a duda alguna, el Espíritu Santo quien nos ha de enseñar cual es la voluntad de Dios, y por sobre todo, el como hemos de permanecer en Cristo a tal cual el Espíritu nos enseña. Así lo indica el Apóstol Juan:
1Jn. 2:27 Pero ustedes tienen el Espíritu Santo con el que Jesucristo los ha consagrado, y no necesitan que nadie les enseñe, porque el Espíritu que él les ha dado los instruye acerca de todas las cosas, y sus enseñanzas son verdad y no mentira. Permanezcan unidos a Cristo, conforme a lo que el Espíritu les ha enseñado.
Y e aquí los que en verdad SON hijos de Dios...
Rom. 8:14 Todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, son hijos de Dios.
Por lo tanto tenemos que la el maná escondido, el verdadero alimento, lo es EL HACER LA VOLUNTAD DE DIOS, a tal cual Jesucristo hizo siempre y a su vez NOS ENSEÑÓ como Maestro y Señor que es. Así mismo nos dijo que el Padre enviaría el Espíritu Santo, conforme a la Promesa (Cf. Jer. 31:31-34), para que nos enseñase y diese a conocer la voluntad de Dios y nos guiase.

Ahora bien, los hay que suponen estar guiados por el Espíritu de Dios, cuando en verdad son guiados, por falta de discernimiento, por un espíritu imitador (Maligno), A ellos será, lamentablemente, a los que Él les dirá: "No todo el que me dice Señor Señor... Nunca los conocí" (Cf. Mt. 7.22-23). Nunca los conocí, significa "nunca tuve intimidad con ustedes"

Que la gracia de nuestro Señor Jesucristo, el amor del Padre, y la comunión del Espíritu Santo sea con todos. AMÉN!!!

dijous, de gener 11, 2007

Causas del pecado...


Andaba hoy por los foros y un apreciado hermano hizo el siguiente comentario, y el cual, me dio pie para que pudiese exponer parte de aquello que Dios y en su gracia me va mostrando respecto al pecado del hombre, es decir, las consecuencias de NO guardar la Palabra de Dios que nos ha sido dada, para salvación y muestra de nuestro verdadero amor para con Él.

“Esto es como la rebeldía de los hijos hacia los padres en un claro desafío sobre quien tiene la autoridad, pretendiendo ser ellos mismos sin dependencia de los padres. ¿Que pasaría si a un niño de dos años, que desafía la voluntad de sus padres, se le dejase por su camino?, esta claro que las consecuencias a la corta o a la larga serian desastrosas, porque, el niño, no esta preparado para enfrentar la existencia. Primero tiene que ser formado y madurar, antes de que sepa dirigir su vida saludablemente para él y para los que le rodean. Espiritualmente es lo mismo que en lo natural, pero mucho mas inconmensurable”.

Y he aquí hermanos la causa de la caída de Adán... motivo más que suficiente para tenerlo en cuenta... se le dio todo, lo tenía todo... se le dejó un camino totalmente libre, únicamente debía guardar un precepto (Ley), pero el hombre nada podía saber de sus consecuencias, es decir, de no guardarlo, si no hubiese tenido lugar la caída... ahí, por causa de ello, del pecado de Adán, que entra y en verdad en el mundo no solo el pecado, SINO LA AUTORIDAD DE DIOS PARA CON TODOS LOS HOMBRES, MEDIANTE SU PALABRA… y como no, las nefastas consecuencias que nos lleva el NO GUARDAR SU PALABRA... La caída de Adán es toda un lección para TODOS los hombres…

Por supuesto que necesita de ser estudiado como se merece, pero TODO estaba previsto por Dios Padre... pues sin Ley no hay pecado, y la Ley fue puesta a causa del pecado... por lo tanto... Dios y en Su gracia lo dispuso TODO para mostrar la verdadera GLORIA de Su Hijo... EL CRISTO, NUESTRO ÚNICO SEÑOR Y SALVADOR.

Tengamos en cuenta que Dios Padre creó TODO, y en ello está incluido, y a la vez; el FINAL DE TODO… por lo tanto, la CREACIÓN NO ES EL PRINCIPIO, SINO EL FIN POR EL CUAL SE REGIRÁ TODO; tanto lo visible, como lo invisible, tanto lo terrenal, como lo celestial… DIOS LO DISPUSO TODO PARA CONSIGO MISMO, ES DECIR, PARA SER Y DE NUEVO EL TODO EN TODO…

1Cor. 15:28 Y cuando todo haya quedado sometido a Cristo, entonces Cristo mismo, que es el Hijo, se someterá a Dios, que es quien sometió a él todas las cosas. Así, Dios será todo en todo.

Y bien sabemos que TODA la razón de Dios Padre es SU HIJO, por lo tanto, TODO EL PLAN DE DIOS PADRE era y es el DARLE TODO EL HONOR Y LA GLORIA que como Hijo de Dios se merece EL CRISTO… y para ello; era necesario el hacerlo perfecto, al igual que el Padre es PERFECTO…

Heb. 2:10 Todas las cosas existen para Dios y por la acción de Dios, que quiere que todos sus hijos tengan parte en su gloria. Por eso, Dios, por medio del sufrimiento, tenía que hacer perfecto a Jesucristo, el Salvador de ellos.

Y hermano, nosotros debemos amar al Hijo, pues sin el Hijo, no podemos llegar al Padre… por lo tanto… debemos ser como Su Hijo, por tal de poderle llamar Padre… libremente, por amor a Aquel que nos lo dio todo… es decir: debemos volver a Aquel del cual venimos, Dios es amor, Él nos amó primero… ahora, nosotros, por su amor, debemos y voluntariamente volver al que es LA RAZÓN Y CAUSA DE TODO, incluidos nosotros…

Efe. 1:4 Dios nos escogió en Cristo desde antes de la creación del mundo, para que fuéramos santos y sin defecto en su presencia. Por su amor, 5 nos había destinado a ser adoptados como hijos suyos por medio de Jesucristo, hacia el cual nos ordenó, según la determinación bondadosa de su voluntad.

Y así es, la Obra Dios para con el hombre no empieza en Adán, SINO EN CRISTO JESÚS, EL PRIMOGÉNITO DE DIOS, LA RAZÓN DE DIOS, EL TODO DE DIOS… EL SER MISMO DE DIOS… pero ahora, por la gracia de Dios, TODOS sus hijos saben quien es el maligno, gracias a la caída de Adán sabemos el precio de no guardar la Palabra de Dios, cuales son sus consecuencias y a la vez, podemos conocer las artimañas y engaños del maligno, que entre otras cosas llevaron a la caída de las dos terceras partes de los ángeles del cielo… y ello; EN CRISTO TODO ESTÁ Y PARA CON DIOS, RESUELTO…

Un detalle final: Dios no es el causante de la caída del hombre, NO, el hombre fue quien decidió por si mismo... pero debemos recordar que fue creado semejante a Dios, PERO NO IGUAL A DIOS... por ello, ante la tentación sucumbió al pecado... ahí, en ello, está la esencia DEL PLAN ETERNO DE DIOS, y por el cual, no quiere que ninguno de sus hijos se pierda...

Sigamos escudriñando, sigamos andando el camino… ahora estoy con ello, por lo tanto, a tal cual Dios y en su gracia nos vaya mostrando y dando, iré compartiendo…

Bendiciones de lo Alto

dimecres, de gener 10, 2007

Id pues, y haced discípulos...


Mt. 28, 19-20 “Id pues, y haced discípulos a todas las gentes, bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles a guardar todo lo que yo os he mandado.”

Mc.16, 15-16 “Id por todo el mundo, predicad el Evangelio a toda criatura. El que creyere y se bautizare, se salvará; el que no creyere, se condenará”

Bien claro que lo dice Nuestro Señor Jesucristo: ID PUES, Y HACED DISCÍPULOS..., es decir SUYOS, DE CRISTO... Veamos que es ser discípulo según la RAE...

DISCÍPULO: Persona que aprende una doctrina, ciencia o arte bajo la dirección de un maestro.

Entonces pues, cuando Jesucristo dijo “id pues, y haced ("MIS") discípulos..., bien claro les está diciendo Nuestro Señor que Él es el Maestro... y no que hicieran discípulos de hombre alguno, o seguidores de denominación alguna, ni tan siquiera de los apóstoles mismos... ¿y sabe por qué?...

Jn 14.26 pero el Defensor, el Espíritu Santo que el Padre va a enviar en mi nombre, les enseñará todas las cosas y les recordará todo lo que yo les he dicho.

El cual, nos fue confirmado por el apóstol Juan que ya estaba en nosotros...

1Jn. 2:27 Pero ustedes tienen el Espíritu Santo con el que Jesucristo los ha consagrado, y no necesitan que nadie les enseñe, porque el Espíritu que él les ha dado los instruye acerca de todas las cosas, y sus enseñanzas son verdad y no mentira. Permanezcan unidos a Cristo, conforme a lo que el Espíritu les ha enseñado.

¿Y sabe por qué?... porqué es la Promesa de Dios Padre…

Jer. 31:33 Esta será la alianza que haré con Israel en aquel tiempo: Pondré mi ley en su corazón y la escribiré en su mente. Yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo. Yo, el Señor, lo afirmo. 34 Ya no será necesario que unos a otros, amigos y parientes, tengan que instruirse para que me conozcan, porque todos, desde el más grande hasta el más pequeño, me conocerán. Yo les perdonaré su maldad y no me acordaré más de sus pecados. Yo, el Señor, lo afirmo.

¿Le quedó claro quien es el MAESTRO?, ¿le quedó claro la verdad de: ID PUES, Y HACED DISCÍPULOS...? Bien, este es EL EVANGELIO de Jesucristo, porque Él, Jesús, es el camino, la verdad, y la vida… ¿y sabe por qué?...

Jn. 3:16 “Pues Dios amó tanto al mundo, que dio a su Hijo único, para que todo aquel que cree en él no muera, sino que tenga vida eterna.

Ahora si quiere, y aun no entendió, hablemos de la segunda parte, es decir; el significado real de...

Mc.16, 15-16 “Id por todo el mundo, predicad el Evangelio a toda criatura. El que creyere y se bautizare, se salvará; el que no creyere, se condenará”

Aunque está bien claro: AL QUE CREYERÉ (EN JESUCRISTO) SERÁ SALVO... por lo tanto, no es creer en la "iglesia", ni en las congregaciones, ni en las denominaciones… no; SINO EL LLEGAR A SER DISCÍPULO DE CRISTO... es decir:

Rom. 8:14 Todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, son hijos de Dios. 15 Pues ustedes no han recibido un espíritu de esclavitud que los lleve otra vez a tener miedo, sino el Espíritu que los hace hijos de Dios. Por este Espíritu nos dirigimos a Dios, diciendo: “¡Abbá! ¡Padre!” 16 Y este mismo Espíritu se une a nuestro espíritu para dar testimonio de que ya somos hijos de Dios. 17 Y puesto que somos sus hijos, también tendremos parte en la herencia que Dios nos ha prometido, la cual compartiremos con Cristo, puesto que sufrimos con él para estar también con él en su gloria.

¿Y sabe por qué son así las cosas? Bien, por una muy sencilla razón...

Jn. 4:24 Dios es Espíritu, y los que lo adoran deben hacerlo de un modo verdadero, conforme al Espíritu de Dios.

¿Entiende?... si no es así, entonces pues pida guía y luz a Dios Padre y en su gracia y si en verdad cree en Jesucristo Su Hijo, y guarda Su Palabra, en el tiempo dispuesto por Dios Padre... y sabe, no siga tanto a los hombres, no les de tanto honor y gloria, y sea más humilde ante Dios y su Palabra. En ello está la salvación ¡EN RECONCERLO COMO ÚNICO SALVADOR Y SEÑOR NUESTRO!.

Porque recuerde:

Rom. 10:8 ¿Qué es, pues, lo que dice?: “La palabra está cerca de ti, en tu boca y en tu corazón.” Esta palabra es el mensaje de fe que predicamos.

Y hermano, todo lo que se salga de esto, es otro evangelio, porque bien claro nos lo dijo nuestro Señor Jesucristo:

Jn. 14:23 Respondió Jesús y le dijo: El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él.

Y no hay más, así de simple, y a la vez; cuan complicado de ver para los que son del mundo… ¿y sabe por qué?...

Jn. 1:10 Aquel que es la Palabra estaba en el mundo; y, aunque Dios hizo el mundo por medio de él, los que son del mundo no lo reconocieron.

Jn. 14:16 [-17] Y yo le pediré al Padre que les mande otro Defensor, el Espíritu de la verdad, para que esté siempre con ustedes. Los que son del mundo no lo pueden recibir, porque no lo ven ni lo conocen; pero ustedes lo conocen, porque él permanece con ustedes y estará en ustedes.

Que Dios Padre y Nuestro Señor Jesucristo les den luz y conocimiento pleno para con su unión al Cristo, el Hijo del Dios viviente.

Ver artículo relacionado [Aquí]

dijous, de desembre 07, 2006

Conociendo a María (IV)


He de decirte que María fue concebida y nació con el pecado original, porque ella y al igual que tú, yo y cualquier otro ser humano, nació gracias a la unión de un hombre y una mujer, que dicho sea de paso; la Biblia nos dice que al unirse serán una sola carne.

Eva fue sacada por Dios de una costilla de Adán, y esto sucedió antes de que tuviese lugar el pecado original, ¿verdad?... bien, entonces pues, Eva no hereda la "maldición" que Dios Todo Poderoso vierte sobre Adán, por la sencilla razón que ella había sido sacada con anterioridad. Por lo tanto, debemos acudir a Génesis para ver cual fue el Juicio de Dios para Adán y cual lo fue para Eva...

Para Adán:

Gén. 3:17 Y al hombre dijo: Por cuanto obedeciste a la voz de tu mujer, y comiste del árbol de que te mandé diciendo: No comerás de él; maldita será la tierra por tu causa; con dolor comerás de ella todos los días de tu vida.

Gén. 3:18 Espinos y cardos te producirá, y comerás plantas del campo.

Gén. 3:19 Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra, porque de ella fuiste tomado; pues polvo eres, y al polvo volverás.

Para Eva:

Gén. 3:16 A la mujer dijo: Multiplicaré en gran manera los dolores en tus preñeces; con dolor darás a luz los hijos; y tu deseo será para tu marido, y él se enseñoreará de ti.

Si leemos y prestamos atención, veremos que la tierra queda maldita por causa de Adán y no de Eva. Por lo tanto, en la unión del hombre y la mujer, cuando los dos pasan a ser una misma carne, el fruto que de su relación nace hereda obligatoriamente las dos partes del Juicio de Dios.

Pero en Jesús no tuvo lugar simiente de varón, ¿verdad que no?... es por ello y pues, que Jesús nace sin el pecado original, sin la maldición de la tierra sobre él... pero María, como todo ser nacido de la unión de varón y mujer, heredó el pecado original, pero a la vez, no lo transfirió a Jesús por no ser engendrada en ella la simiente de hombre alguno, porque fue Dios mismo quien engendró a su Hijo. Por lo tanto; Jesús no heredó la maldición que Dios dispuso para todos los descendientes de Adán.

De momento es todo, sigamos escudriñando a tal cual es Mandato de Dios...

Te bendigo en Cristo.

divendres, de novembre 24, 2006

La causa del Pecado...

Estimado hermano:

Cuando se cambia o se le añade cualquier cosa a la Palabra de Dios, la consecuencia de ello, es la muerte, porque el pago del pecado es muerte...

¿El por qué te digo esto? bien, todos ellos creen que el pecado de Adán y Eva fue el comer del fruto del bien y del mal... ¿verdad? pues lo lamento, pero ello fue la consumación del mismo, es decir, su pago, su muerte espiritual, su perdida de la presencia de Dios...

¿Sabes cual fue el pecado de Adán y Eva?... veámoslo:

Dios, Su Palabra, dijo:

Gén. 1:27 Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra (nequebá) los creó.

Gén. 2:22 Y de la costilla que Jehová Dios tomó del hombre, hizo una mujer (nashim), y la trajo al hombre.

Adán dijo:

Gén. 2:23 Dijo entonces Adán: Esto es ahora hueso de mis huesos y carne de mi carne; ésta será llamada Varona (ashuiá), porque del varón fue tomada.

Como vemos, Dios la llamó "nequebá", que no "ashuiá", y a la vez, Dios la llama "nashim" que no "ashuiá"... pero no, Adán, se salta (discurre por él mismo) la Palabra de Dios y sin pararse a pensar, la cambia por "ashuiá", el mismo la llama "Varona" que no Dios... por lo tanto, Adán cambia el sentido de la Palabra de Dios sin tener en cuenta que la Palabra dada fue claramente "hembra" o "mujer"... resultado; Adán termina pecando, porque aunque en ese primer momento no paso nada, ante la tentación, como no guardó la Palabra de Dios, como discurrió por él mismo sin tenerla en cuenta... terminó amando más lo suyo propio (su gozo) y por ello, al no sucederle nada aparentemente en aquel desliz, cuando vino la prueba no pudo defenderse ante la tentación del diablo y... TODOS SABEMOS QUE PASO... a día de hoy, LA PALABRA DE DIOS ES LA QUE PREVALECE, nádie llama a las mujeres "varonas" ¿verdad que no?... por lo tanto, cambiar o añadir a la Palabra de Dios, lleva como resultado MUERTE...

Bien, ahora veamos a Eva:

Dios dijo:

Gén. 2:17 mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás.

Eva dijo:

Gén. 3:3 pero del fruto del árbol que está en medio del huerto dijo Dios: No comeréis de él, ni le tocaréis, para que no muráis.

Como vemos, Eva, añade el "ni le tocaréis" a la Palabra de Dios, pues Dios dijo únicamente: "no comerás"... bien, el resultado es el mismo, pecado y muerte...

Recordemos:

Rom. 6:23 Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.

Y Cristo Jesús, es el árbol de la vida, el que Adán y Eva tenían a mano, sin impedimento alguno, y no, finalmente por discurrir por ellos mismos, por no guardar la Palabra, por querer ser como Dios, terminaron pecando y condenando al mundo entero.

Por lo tanto, tanto el cambiar, como el añadir, como el omitir la Palabra de Dios, es pecado con resultado de muerte... Siempre, desde el principio ha sido así, por lo tanto, si la Biblia dice "la madre de mi Señor" (es decir "Kuriós") y no "la madre de Dios" (es decir "dseós")... en ambos casos, tanto en Adán, como cualquiera que cambie -o añada- la Palabra de Dios, la falta (o desobediencia) es la misma, por lo tanto, el pago será irremediablemente la muerte, porque hacer caso omiso de la Palabra que nos ha sido por Dios dada, el cambiarla, añadir o quitar... TERMINA EN MUERTE.

Por ello, Jesús no llamó a María "madre" sino "mujer", por ello ningún apóstol llamo a María "madre del Señor" y menos aun "madre de Dios", y es por ello; que ningún patriarca, profeta o hombre alguno de Dios mencionado en TODA la Biblia se atrevió a añadir o cambiar aquello que LA PALABRA DE DIOS JAMÁS DIJO, porque todos bien sabían y saben, que el pago ES LA MUERTE IRREMEDIABLE.... en este caso, muerte espiritual si se prefiere, pero el resultado final, es la condenación eterna si no se vuelven a Dios y Su Palabra.

Cuando no atendemos la Palabra de Dios, cuando no la guardamos en plenitud, sin salirnos jamás de lo que está escrito, razón ella y por la cual, en el N.T. y como ya aporté, son más de 100 los versículos que advierten de ello, se pierde la presencia y amparo de Dios... para condenación eterna...

Adán y Eva, al no guardar la Palabra, terminaron por mirar su ego, su ambición y por ello; Satanás pudo vencerles, ya que desde el momento que se salieron de la Palabra dada por Dios, entraron en el razonamiento propio y por si mismo, y ante la tentación del diablo, perdieron la batalla y pecaron.

Como no, bien sabemos que no es el único lugar en que la Escritura nos muestra que la consecuencia de negar, omitir, cambiar o añadir cualquier cosa a la Palabra de Dios, tiene consecuencias graves inevitables... Moisés mismo pecó de ello ¿verdad?

Siempre que la Palabra de Dios es manipulada, el resultado es muerte, porque Dios mismo se ve obligado a demostrar que Él JAMÁS miente, cambia o modifica su PALABRA DADA.

Que Dios te bendiga, hermano, seguimos andando...


diumenge, de novembre 05, 2006

Conociendo a María (III)

Luc. 1:28 Y entrando el ángel en donde ella estaba, dijo: ¡Salve, muy favorecida! El Señor es contigo; bendita tú entre las mujeres.

Recordemos primeramente que “muy favorecida” (Kecharitömenën) es un participo perfecto pasivo de (charitoö) y significa dotada de gracia (charis), enriquecida con gracia como en Efesios 1.6 y que por lo tanto su traducción e interpretación correcta es “llena de gracia que has recibido” y nunca “llena de gracia que tienes para otorgar” como erróneamente algunos lectores de la Biblia entienden.

Es verdad que en algunas traducciones viene la expresión "llena de gracia", pero su interpretación correcta y significado final es el mismo por ser siempre (Kecharitömenën) la palabra que es utilizada en los manuscritos griegos originales.


Ahora pasemos a la parte donde nos dice:

¡El Señor es contigo; bendita tú entre las mujeres!

Hay que tener en cuenta que en los más antiguos MSS. no tienen “bendita tú entre las mujeres” aquí, sino en el versículo 42, por lo tanto, bien podría suprimirse. Pero viendo que está en algunas de las traducciones de la Biblia que actualmente se utilizan, lo respetaremos y mantendremos.

Ahora veamos que dice textualmente “ENTRE las mujeres” y no “SOBRE las mujeres”, por lo cual, María, queda a un mismo nivel pero siendo ella la más favorecida por ser de entre todas, la que Dios ha elegido para que de ella salga SU Hijo.

Es la Biblia misma quien nos muestra que María no está por sobre mujer alguna, y a la vez, Jesús así nos lo enseña cuando no le da preferencia ante aquellos que oyen
la Palabra de Dios, y la guardan.

Veámoslo:

Luc. 8:20 Y se le avisó, diciendo: Tu madre y tus hermanos están fuera y quieren verte.

Luc. 8:21 Él entonces respondiendo, les dijo: Mi madre y mis hermanos son los que oyen la palabra de Dios, y la hacen.

Luc. 11:27 Mientras él decía estas cosas, una mujer de entre la multitud levantó la voz y le dijo: Bienaventurado el vientre que te trajo, y los senos que mamaste.

Luc. 11:28 Y él dijo: Antes bienaventurados los que oyen la palabra de Dios, y la guardan.

Como vemos, en dos ocasiones Jesús bien claro deja que María no está sobre quines oyen la Palabra de Dios, y la guardan, lo cual y a la vez, nos muestra que la expresión utilizada “ENTRE las mujeres” es correcta. Pero aun así, la Palabra y por tal de no dejar lugar a duda alguna nos da una escena donde nos muestra claramente el lugar que ocupa María entre aquellos que creen en el Señor Jesucristo, y guardan Su Palabra.

Veámoslo:


Hech. 1:14 Todos éstos perseveraban unánimes en oración y ruego, con las mujeres, y con María la madre de Jesús, y con sus hermanos.

Fijémonos bien donde queda María: en tercer lugar, y como no, citada después de las mujeres, lo cual nos está diciendo claramente que está “ENTRE las mujeres” que no "SOBRE las mujeres". Es muy importante tener en cuenta que María es citada después de las mujeres, en tercer lugar, y no antes, y ello quedó escrito así por tal de no contradecir el Evangelio y menos aun, las enseñanzas de Jesucristo que anteriormente han sido reflejadas.

Recordemos y siempre que el Espíritu Santo no se contradice, y que siempre hay que hallar la verdad meditante toda la Escritura, no pudiendo omitir ni añadir nada de lo que en Ella está escrito. Haciéndolo así, es cuando por la gracia de Dios Padre va saliendo la verdad y por ella, entendiendo el Evangelio de Jesucristo para vida eterna. Y siempre y claro está; pidiendo y primeramente a Dios Padre y en el Nombre de Jesucristo que el Espíritu Santo nos guíe en nuestros estudios y nos muestre la verdad del Evangelio de nuestro Señor y Maestro, el Cristo, el Hijo del Dios viviente.

Esperando su aportes y apreciaciones de una forma sincera y como no, en base a la Biblia, que no el catecismo, porque este no está incluido en ningún canon bíblico y por lo tanto, no debe ser considerado como fiable para la interpretación de las Escrituras, y menos aun, cuando el apóstol Pablo dijo por dos veces seguidas y claramente dada su importancia:

Gál. 1:6 Estoy maravillado de que tan pronto os hayáis alejado del que os llamó por la gracia de Cristo, para seguir un evangelio diferente.

Gál. 1:7 No que haya otro, sino que hay algunos que os perturban y quieren pervertir el evangelio de Cristo.

Gál. 1:8 Mas si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema.

Gál. 1:9 Como antes hemos dicho, también ahora lo repito: Si alguno os predica diferente evangelio del que habéis recibido, sea anatema.

Añadir como detalle final que cuando el ángel acude a María, cuando está ante ella, simplemente la saluda "Salve, muy..." por lo tanto, el ángel, no adora a María ni le hace reverencia alguna, simplemente la saluda cordialmente. Recordemos que los ángeles si adoran a Cristo Jesús y le sirven como Hijo del Dios Altísimo que es y a la vez, el único Nombre intercesor entre Dios y los hombres.

Que Dios les bendiga.

dijous, de novembre 02, 2006

Conociendo a María (I)

Luc. 11:1 Aconteció que estaba Jesús orando en un lugar, y cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo: Señor, enséñanos a orar, como también Juan enseñó a sus discípulos.

Y aconteció que estaba Jesús orando en un lugar... que vello versículo y en el cual, sus discípulos le piden al Maestro que les enseñe a orar, no le preguntan como, sino que les enseñe. Diferencia hay, una cosa es saber de ello y otra ser enseñado por Jesús mismo, el Señor, el Maestro, ¿verdad?... que vello versículo. Aprendamos de ellos, sus discípulos, aprendamos a pedir a Jesucristo nuestro Señor por todas nuestras necesidades y juntos todos: ¡VEREMOS LA GLORIA DE DIOS!. Juntos todos y a una voz diremos: ¡VEN SEÑOR JESÚS, ESTAMOS DISPUESTO!

Nuestro Señor Jesucristo, directamente, sin intermediarios, sin tradiciones, sin dogmas, directamente, en sus propias Palabras, nos enseña a orar diciendo: Padre Nuestro... Y ello, después de haber estado orando en un lugar apartado, solo, ante el Padre, dirigiéndose a Él, al Padre, a tal cual les enseñó a sus discípulos, diciéndole, PADRE... Así siempre lo vemos, así siempre nos es mostrado en el Evangelio, Jesús siempre oraba al Padre, siempre.

Pero ahora, no, ahora nos quieren hacer creer que hay que rezarle a María, la madre de Jesús, sin base bíblica, sin nada, y por encima de todo sin tener en cuenta a quien y como oraba Jesús, porque: ¿Quien puede demostrar que Jesús rezaba el avemaría, quien puede demostrarlo? ¿Quien es capaz de afirmarlo? Claro está que Jesús jamás lo rezó, pero no, no quieren aprender del Maestro, no quieren Guardar sus Palabras, sus Enseñanzas, su Evangelio.

¿Donde dice en la Biblia que deba de rezársele a mujer alguna, a reina alguna, a diosa alguna? ¿Dónde?. Más bien y en cada ocasión que se dio, fue reprendido severamente por Dios Padre, muy severamente, siempre que tuvo lugar la veneración de mujer alguna, de reina alguna, Dios actuó contundentemente, y es más, en el Apocalipsis y de nuevo nos es mostrado nuevamente, sí, entre las 7 iglesias que son mencionadas, una de ellas entre otros errores que está cometiendo es el de consentir una mujer entre ellos, de nuevo lo vemos: DIOS NO CONSIENTE LA VENERACIÓN DE MUJER ALGUNA.

Dios reprendió a su pueblo por venerar y adorar imágenes, por adorar reinas del cielo, por adorar diosas madre, por… da igual, son atributos que se le dan a las diversas representaciones de María.

Dios lo condena, jamás lo ha consentido y para el final de los tiempos, en el libro de la revelación final, de nuevo y entre las iglesias vemos que lo condena. Entonces pues, no nos queda más que pedir al Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo que les de luz y por ella, logren librarse de la oscuridad y mentira que les tiene preso.

María, la madre de Jesús, jamás hubiese consentido que nadie se postrase ante ella, que la venerase, que le diese honor, gloria, jamás, bien claramente lo dijo: HACED TODO CUANTO EL OS DIGA...

María está siendo humillada, está siendo puesta allí donde ella jamás aceptaría, por su humildad, por su sencillez, porque guardó hasta su muerte la Palabra de Dios, la cual y bien claramente dice:

Jn. 3:16 Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.

Guardemos esto en nuestro corazón, al igual que lo hizo María la madre de Jesús, y veremos la gloria de Dios al cumplirse en nosotros todas la promesas del Padre que han sido dadas para todos cuantos creen en el mensaje de Jesucristo, Su Hijo, nuestro Señor y Maestro.

Nada más, que Dios les bendiga.


Conociendo a María (II)

Jn. 3:16 Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.

Pero este versículo aun es más precioso, mucho más precioso. Dios Padre nos dio a su único Hijo, para que todo aquel que en él cree...

¿Se dan cuenta? Dios Padre nos da a su Hijo, para que todo aquel que en Él cree no se pierda más tenga vida eterna. El Padre cede todo cuanto Él es y representa, a su Hijo Jesucristo, el Padre cede al Hijo todo honor y gloria, el Padre mismo entrega al Hijo toda Su gloria.

Ya no hay que buscar al Padre, no, ahora llegamos a Él mediante el Hijo, el Padre le cede todo el honor, toda SU GLORIA. El Padre cede al Hijo TODA LA ORACIÓN QUE HASTA ENTONCES EL RECIBIA DE LOS HOMBRES.

Aunque no lo parezca, el padre se humillo así mismo, tomo la forma de hombre y dio a este hombre, que era Su Hijo, toda su gloria, todo su honor TODO, tanto, que para poder ser salvos, para poder llegar al Reino de Dios, hay que creer y primeramente en el Hijo, que no en el Padre.

Dios y ante nosotros cede Su divino lugar en pro de Su Hijo, Jesucristo, el Señor y Salvador nuestro. Le da todo su poder, toda su gloria...

Y ahora, los hombres, se ponen en el lugar de Dios Padre y nos dicen que no, que María es la intercesora, la que nos lleva al Hijo, le dan toda la gloria y la ponen en el lugar que Dios Padre cedió a su Hijo.

Esto es grave, esto es hacerla diosa, porque ella está ocupando el lugar que es del Padre, y el cual, el Padre mismo cedió a su Hijo para que todos pudiésemos ser salvos.

Si Dios Padre cede todo su Ser y gloria al Hijo, si Dios Padre cede toda la responsabilidad al Hijo, Si Dios Padre es quien nos da a Su Hijo…

SI EL MISMISIMO DIOS PADRE TODOPODEROSO INTERCEDE POR NOSOTROS MEDIANTE SU HIJO, entonces pues ¿COMO LOS HOMBRES OSAN SER COMO DIOS Y DARLE ESE HONOR A LA MUJER QUE LE DIO A LUZ POR GRACIA Y OBRA DEL PADRE?

Que Dios les bendiga.

dimarts, de setembre 19, 2006

¿Cuál es la verdadera Iglesia?

Bien sabemos que Cristo Jesús es por sobre todas las cosas cabeza de la Iglesia, la cual, es Su Cuerpo. Y también sabemos que no hay otro nombre bajo el cielo, en que podamos ser salvos.

Efes.1:22 y sometió todas las cosas bajo sus pies, y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia, 23 la cual es su cuerpo, la plenitud de Aquel que todo lo llena en todo.

Hech.4:12 Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos.

Ello, que es evidencia clara y sin lugar a dudas para todos cuantos están unidos a Cristo Jesús en verdad, continua y por desconocimiento, siendo la principal causa de división y enfrentamiento de todos aquellos que por falta de verdadero conocimiento aun no lo han entendido. Vamos, que son multitud los que aun andan definiéndose como miembros de la “iglesia” católica, protestante, evangélica… y otras tantas como cada vez más denominaciones y nombres se están dando, pero a la verdad; bien sabemos que en su tiempo, TODAS las cosas han de quedar sujetas a Cristo y entonces él, se sujetará a Dios y Dios será todo en todos.

1Cor.15:28 Pero luego que todas las cosas le estén sujetas, entonces también el Hijo mismo se sujetará al que le sujetó a él todas las cosas, para que Dios sea todo en todos.

Lo cual nos lleva a la gran pregunta: ¿dónde quedarán todas y cada una de las denominaciones y nombres de las mismas que hoy se están dando y a las que tantos y tantos afirman ser participes de ellas y por ello, creen erróneamente ser los únicos y verdaderos miembros del cuerpo de Cristo y su única Iglesia?

Porque bien claro está que toda denominación y organización bajo nombre dado -sea cual sea- desaparecerá en aquel tiempo. Entonces y por ello es primordial que tratemos de establecer de una vez por todas y a la verdad; qué es la verdadera Iglesia y Cuerpo de Cristo, por tal que aquellos hermanos que aun no entendieron (y están entre ellos) puedan conocer la verdad y por ella, ir uniéndose al Cuerpo de Cristo, el cual, está por encima de todo nombre que por los hombres -y para interés particular dado- se les está errónea e interesadamente enseñando.

Veámoslo y para empezar, por lo que la conversión de Saulo nos indica y muestra al respecto:

Hech.9:1 Saulo, respirando aún amenazas y muerte contra los discípulos del Señor, vino al sumo sacerdote, 2 y le pidió cartas para las sinagogas de Damasco, a fin de que si hallase algunos hombres o mujeres de este Camino, los trajese presos a Jerusalén. 3 Mas yendo por el camino, aconteció que al llegar cerca de Damasco, repentinamente le rodeó un resplandor de luz del cielo; 4 y cayendo en tierra, oyó una voz que le decía: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? 5 Él dijo: ¿Quién eres, Señor? Y le dijo: Yo soy Jesús, a quien tú persigues; dura cosa te es dar coces contra el aguijón.
6 Él, temblando y temeroso, dijo: Señor, ¿qué quieres que yo haga? Y el Señor le dijo: Levántate y entra en la ciudad, y se te dirá lo que debes hacer.

Aunque son muchos otros los lugares que la Biblia nos indica claramente que la verdadera Iglesia es el cuerpo de Cristo, centrándonos y primeramente en estos versículos, ya podemos ver y determinar a las claras que así es, porque en ellos vemos que Saulo de Tarso a quien perseguía era a los miembros de la Iglesia, vemos incluso que parte de ella se reunía en las sinagogas ("templos"), pero como bien saben los que han leído sobre ello, Saulo también acudía en busca de los creyentes del nuevo pacto, a las casas donde se reunían. Es decir, que parte de la iglesia acudía a las sinagogas y otra, se reunía en las casas de determinados miembros. Tanto unos como los otros eran iglesia.

Jesús mismo y al dirigirse a Saulo, nos confirma este hecho:

…oyó una voz que le decía “Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?”.

Claramente Jesús le está indicando a Saulo que al perseguir a la iglesia, es a Él mismo a quien persigue, lo cual, deja constancia clara y sin duda alguna que la Iglesia es el Cuerpo de Cristo. Porque claro está y evidente es que Saulo no podía perseguir a Jesús mismamente. Pero aun así, sin estar ya presente, fue nuestro Señor y mediante su voz quien le dijo a Saulo:

…Y le dijo: “Yo soy Jesús, a quien tú persigues.

Viendo todo lo expuesto, queda claro que la Iglesia es el Cuerpo de Cristo y que sus miembros, tanto puede hallarse entre las sinagogas, casas, templos y demás lugares dados donde dos o más estén reunidos en su Nombre y a la vez, allí donde haya quienes le invoquen…

Mat.18:20 Porque donde dos o tres se reúnen en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos.

1Cor.1:2 a la iglesia de Dios que está en Corinto, a los santificados en Cristo Jesús, llamados a ser santos con todos los que en cualquier lugar invocan el nombre de nuestro Señor Jesucristo, Señor de ellos y nuestro:

Es decir: que la Iglesia de Dios está formada por los miembros del Cuerpo de Cristo y lo cuales, son todos cuantos creen a la verdad en Jesucristo nuestro Señor, estén donde estén, se reúnan donde se reúnan y anden por donde anden congregándose. Porque a la verdad, bien claro lo deja el Evangelio:

Jn.3:16 Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.

Que Dios les bendiga.

dimecres, de gener 11, 2006

Juan 1.1-14

Hoy comparto aquello que he empezado a publicar en el periódico local de mi ciudad, el cual y por la gracia de Dios, hoy y de nuevo es mio. Así pues, de vez en cuando iré compartiendo con vosotros entre otras cosas, aquello que Dios me da para los aun hoy, gentiles de mi población.

En el principio ya existía la Palabra Creadora de Dios que nos fue dada a conocer a los hombres mediante Cristo Jesús. Jesús hecho hombre es la expresión viva y papable de Dios para toda la humanidad. Nada de lo que existe fue hecho sin Jesús. Jesús es vida y luz para la humanidad. Esta vida nueva que Jesús nos da al creer en él, es luz para toda la humanidad y brilla en las tinieblas, es decir, entre los que son del mundo. El espíritu que reina en el mundo, el espíritu de las tinieblas “satanás”, no puede apagarla... No, tranquilo, no voy a entrar en un estudio detallado de la Palabra ni en complicadas formas de entendimiento. Aquello que voy a compartir en estos primeros encuentros es la plenitud de Dios en su Hijo y Señor nuestro Jesucristo y en base a la verdad que Dios nos da por medio de los evangelios.

Centrémonos primeramente en Juan el Bautista, allí donde dice que Juan fue enviado por Dios para dar testimonio de la luz, pero que a la vez dice, que Juan no era la luz, sino un enviado.

Jn.1.6 “hubo un hombre llamado Juan a quien Dios envió 7 como testigo, para que diera testimonio de la luz y para que todos creyesen por medio de él”.

Si escuchas sinceramente tu corazón y sin rebuscar, entenderás que claramente nos está diciendo que el hombre encargado de dar a conocer a Jesús como Hijo de Dios al mundo ya vino, ya cumplió e hizo su trabajo y que él no era la luz (Cristo), sino un enviado a dar testimonio de ella. Es decir que Dios envió a un único hombre a dar testimonio de la luz, que Cristo como hijo de Dios ya fue anunciado en su momento por Juan el Bautista y es por ello que termina diciendo para que todos creyesen (en Jesús) por medio de él (Juan)”.

Jn.1.8 “Juan no era la luz, sino un enviado a dar testimonio. 9 La luz verdadera que alumbra a toda la humanidad venía a este mundo”

Es lo mismo decir que aquel que da testimonio de Jesús, no es la luz ni puede darnos por él mismo vida, sino que simple y llanamente es un enviado a dar testimonio de ella, de la Luz que da vida. Porque la luz es Cristo y sólo Cristo y él ya vino. Los enviados de Dios no son la luz, sino simples hombres que por la gracia de Dios han conocido en verdad a Cristo y por ello atestiguan, al igual que tu y yo, de la luz que les dio vida y como esta, la nueva vida que les da Jesús obra en ellos. Es decir; que sólo dan testimonio de la obra de Jesús en ellos mismos y como llagar a él, pero ahí termina su misión y obra, porque una vez Cristo Jesús se manifiesta en nosotros al creer en él, ya es Cristo y por si mismo quien nos guía en gracia y obra del Espíritu Santo. Ya veremos en su día que sólo Jesucristo es cabeza de la Iglesia y que tu, yo y cualquier otro que en él cree, formamos parte de ella, la cual, es el verdadero Cuerpo de Cristo nuestro Señor.

¿Como? sí hermano/a, la luz y la vida te la da Cristo, no hombres en el nombre de Cristo. ¿Aun hay dudas en ti? entonces pues mejor sigamos leyendo:

Jn.1.10 “Aquel que es la Palabra estaba en el mundo, y aunque Dios había hecho el mundo por medio de él, los que son del mundo no le reconocieron. 11 Vino a su propio mundo, pero los suyos no le recibieron”.

Cristo -la Palabra- está desde y por siempre en el mundo, pero aquel que vive en tinieblas, es decir, sin recibir la luz y vida de Cristo por no creer en él, no puede reconocerle. Porque todo aquel que confía en el mundo y en todo aquello que el mundo falsamente ofrece, incluidos los hombres, no puede ver la luz de Cristo nuestro Señor, porque la luz y la vida son Cristo y sólo Cristo.

Jn.1.12 “Pero a quienes le recibieron y creyeron en él (en Cristo Jesús) les concedió el privilegio de llegar a ser hijos de Dios. 13 Y son hijos de Dios, no por la naturaleza ni los deseos humanos, sino porque Dios los ha engendrado”

Sí: Dios es quien engendra y da vida a sus hijos, tu, yo y cualquiera que crea en Cristo Jesús, es hijo de Dios. No porque uno lo quiera u otro quiera que así sea, sino porque Dios mismo es quien los engendra. Y en ello vemos que ante Dios todos, repito, todos somos iguales, nadie es más que nadie ante Dios, porque todo aquel que cree que Jesús es el mesías, el hijo de Dios, tiene vida eterna, es hijo de Dios. Si es Dios mismo quien nos engendra ¿donde cabe la obra del hombre?.

Nada más por hoy. Ahora deberías leer de nuevo el capitulo (Jn.1.1-18) pero esta vez pidiendo a Jesús que sea él quien te confirme y muestre la verdad que hay en ello. Sólo así conocerás la verdad, cuando ella te es confirmada por el Espíritu Santo que mora en ti por obra y gracia de Dios Padre y su Hijo Jesucristo nuestro Señor.

Bendiciones de lo alto.

dilluns, de novembre 07, 2005

Génesis 7: "El diluvio I"

Gén. 7:1 "Dijo luego Jehová a Noé: Entra tú y toda tu casa en el arca; porque a ti he visto justo delante de mí en esta generación"
¿Cuando vio Dios a Noé Justo? ni más ni menos que después de haber comprobado que Noé había tenido fe en aquello tan increíble que le mostró Dios; sin ver, sin entender, sin nadie que creyese en las palabras de Noé, sin nada, todo por fe lo hizo Noé.

Sí, es verdad que en el v.9 del capítulo 6, ya la Biblia dice que: "Éstas son las generaciones de Noé: Noé, varón justo, era perfecto en sus generaciones; con Dios caminó Noé". Y es por ello que Dios se fijo en él, pero no fue hasta el final, hasta que Noé hizo todo tal cual se lo había ordenado Dios que lo vio justo y después y finalmente; el Señor mismo cerrase la puerta del arca como confirmación. Sí, Dios fue quien al cerrar la puerta sello la anterior vida de Noé y este, entró en su propósito, se ganó el derecho de entrar él y toda su familia en la nueva vida dada por Dios (en la presencia de Dios, en su Reino).

Noé era varón justo, era perfecto en sus generaciones. Es decir: que de toda generación -su generación- él era el único varón justo a los ojos de Dios (un poco más de luz al por qué de las genealogías citadas en la Biblia) y por ello es que Dios se fijo en él. Posteriormente y después que Dios le diese revelación de su propósito (Dios le dio luz y vio que era buena. Es decir: que Noé la había aceptado como verdad de Dios) Noé tuvo que demostrarle a Dios que era digno de Él, llevando para ello la obra de Dios a cabo sin duda alguna. Por su fe y ante lo increíble y no visto, sin dudar nada, Noé terminó la descomunal obra que Dios le había asignado y por ello, él y toda su familia fueron salvos.

Entonces pues, y volviendo al capítulo 7, vemos que por su fe, por no haber defraudado a Dios, fue recompensado, no solo él, sino toda su familia. Fue elegido para que de él, de su descendencia, naciese un nuevo pueblo, un nuevo mundo, una nueva generación de hijos de Dios (una nueva reforma, un nuevo cambio, totalmente dentro del propósito de Dios). Y todo ello, por fe; fe ciega, sin ver, sino por creer en verdad en aquello que Dios le prometió (en la revelación, en la luz que de Dios le llegó). Sin desfallecer, sin dudar, pero... no exento de trabajo, dificultades, de lucha constante contra su yo y un sin fin de circunstancias que una y otra vez, de seguro le llevarían a desesperar... Pero no, no lo hizo, no abandonó. Su fe, su verdadera fe, le llevo finalmente a realizar la obra que Dios le había mostrado con antelación y como no, siguiendo siempre... !la enseñanza divina para la construcción del arca!!! y por ello: Noé y toda su familia fueron salvos por la gracia de Dios. Y es más, un nuevo mundo, una nueva vida, una nueva generación de hombres nació de ello, y de la cual, descendemos nosotros hoy: tú, yo y todo el pueblo de Dios.

Y también hoy: tú, yo, y cualquier hijo de Dios, es un Noé, un llamado de Dios para ser salvo. Pero no, no todos saben seguir su llamado, su camino... el cual y ahora ya, sólo puede ser andado gracias a Jesucristo nuestro Señor. Porque para poder andar el camino, para poder conocer la verdad, para poder ser hijo de Dios, para poder vivir en total libertad; deberemos creer en su único hijo Jesucristo, pedirle que nos de por gracia el Espíritu Santo prometido y este, nos guíe, nos muestre nuestro camino, el cual, siempre estará dentro del propósito de Dios Padre, para todo el pueblo de Dios. O aprendemos a ser guiados por el Espíritu Santo, o estamos fuera del propósito real de Dios. Es decir: sin la guía del Espíritu Santo no seremos aprobados por Dios (si podremos participar en su obra, pero no seremos aprobados).

Lo dejaré aquí por hoy, el Espíritu Santo me ha hecho ver estos días parte del propósito de Dios para mi vida. Por ello y desde hoy trataré de dar más luz, más conocimiento, conforme a la voluntad de Dios, para que tú y cualquier hermano que leas estos escritos, llegue a conocer por medio del Espíritu Santo, la gran obra de nuestro Señor Jesucristo (muy descuidada hoy por hoy, entre el llamado pueblo de Dios).

Nada más: empecemos juntos el camino, empecemos a ser guiados por la LUZ de Jesucristo nuestro Señor: el Rey de reyes, el Señor de señores, el único que nos puede llevar y llevará a los pies de nuestro amado Dios Padre.

Pide hoy a Dios en oración que el Espíritu Santo te guíe a la verdad que hay en ello, por medio de Jesucristo Nuestro Señor.

Bendiciones de lo alto hermano.

dijous, d’octubre 27, 2005

Llegando a Jesús

Al igual que le sucedió a la mujer samaritana (Jn 4), deberemos creer en Jesús para que él se manifieste en nuestras vidas. El estudio de este capítulo es muy interesante, pues nos hace ver a las claras que fue introducido por Juan intencionadamente y con un propósito claro. Que no es otro que el mostrarnos el como llegar a Jesús y, él, se manifieste en nuestra vida.

Juan introduce deliberadamente este capítulo inmediatamente después de: "El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que no quiere creer en el Hijo no tendrá esa vida, sino que recibirá el terrible castigo de Dios (Jn 3.36)" y con el propósito claro de mostrarnos a través de su lectura, guiada esta necesariamente por el Espíritu Santo, que hay que creer en el Mesías, en Jesús, para ser salvo. Pero con una peculiaridad que nos muestra Juan a lo largo de todo el capítulo y, que como nota principal cabe destacar, que primeramente hay que creer en él, arrepentirse, sacar a la luz (confesarle) nuestros pecados, y como no y finalmente, dar testimonio de Jesús a nuestros semejantes más cercanos. Aquí en el capitulo 4 vemos los tres requerimientos básicos para ser salvos: Creer en Jesús con fe (sin ver), arrepentirse y confesarle nuestro pecados (los que conocemos y los que él sacará a la luz) y dar testimonio de él tanto en nuestro corazón, como por nuestra boca.

En la conversación mantenida con la samaritana (mujer/alma solitaria, pecadora y rechazada) esta, primeramente y en los v.11,15 anda dudosa de las respuestas dadas por Jesús, no acaba de creer, ni entender, aquello que le está diciendo, pero a la vez, Jesús la va guiando al propósito real, que no es otro que ella saque a la luz y reconozca ante Jesús que es un alma pecadora. Esto tiene lugar en el v.18 cuando Jesús le muestra su vida más intima. Aquí Jesús puede ver en ella, que es sincera en su corazón. Pues la samaritana y a pesar de andar ocultándolo (lo vemos en el versículo siguiente cuando ella cambia totalmente de tema, pues no le interesa lo más mínimo que Jesús siga hablándole de ello) no duda en decirle a Jesús, que: ya veo que eres un profeta, reconociendo con ello que Jesús anda en lo cierto respecto a ella.

Es ahí cuando la mujer empieza a creer en Jesús, porque le ha dicho todo cuanto ha hecho, porque Jesús claramente ha llegado a su corazón, y por ello y ya en el v.25 la mujer es quien le pregunta de forma indirecta -aun hay pequeñas dudas- pero con la intención clara de recibir una afirmación por parte de Jesús de que si, que él es quien dice ser, el Mesías que estaban esperando y el que ella cree de todo corazón. Al contestarle Jesús de forma afirmativa, ella se llena de gozo, cree plenamente en Jesús, y es por ello, que deja el cántaro (deja todo propósito cuando cree en Jesús) y acude rápidamente a dar testimonio de él, con la peculiaridad que todos creen en aquello que esta mujer (hasta entonces pecadora) dice (da testimonio propio), por la sencilla razón, que si un extraño era capaz de conocer toda su vida, la cual conocían a la perfección todos ellos, algo de verdad habría en el testimonio de esta mujer. Es más, Jesús entró fuertemente en está mujer, pues ella quedó llena de su Palabra y conquisto con ella a los samaritanos y estos acudieron en busca de Jesús al oír el testimonio de la mujer. Finalmente creen todos, por la razón que terminan viendo y oyendo a Jesús, cada uno de ellos en particular. En otras palabras: quedaron llenos del Espíritu Santo. Mención especial merece la mujer (alma ahora ya guiada por el Espíritu), pues nos muestra a las claras que todo aquel que es lleno del Espíritu Santo, convence con la Palabra.

El capítulo 4 de Juan, esta lleno de matices y enseñanzas básicas para poder en verdad llegar a Jesús. Es un capítulo con una fuerza y contenido espiritual desbordante (como todo el evangelio de Juan). Lleno de sabiduría y base misma de la sana enseñanza. Te aconsejo que lo leas y releas, hasta que el Espíritu Santo te muestre la verdad que hay en este sin igual capítulo de Juan.

Te sugiero que leas este otro estudio que escribí sobre este capítulo, hace ya algún tiempo. Lo tienes en este mismo blog: Hablando con la mujer samaritana: Hablando con la mujer samaritana

En breve aportaré más sobre este capítulo, pues aun queda mucho en el por salir a la luz.

Nada más. Bendiciones de lo alto.

dilluns, d’agost 29, 2005

¿Qué me dijo Juan el Bautista? (II)

Mat. 3.3: Juan era aquel de quien Dios había dicho por medio del profeta Isaías:

“Una voz grita en el desierto:
‘Preparen el camino del Señor;
ábranle un camino recto.’ ”

En este versículo la palabra “voz” indica mensaje. En concreto, mensaje que oye el alma del creyente y que no depende del oído humano, sino del oído del Espíritu de la persona. Para ello, el creyente, deberá estar preparado, espiritualmente, para recibir el mensaje que hay oculto en los evangelios. Así mismo, es necesario para recibir el Espíritu Santo, haber creído, en verdad, que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios (Jn 20.31), haberle pedido, personalmente, tener vida en Él, y a la vez, arrepentirse de corazón de todos los pecados cometidos antes de la conversión.

Quiero aquí, antes de continuar, destacar que no existe forma humana para hallar el mensaje oculto de los evangelios (la Palabra revelada), ya que solamente se puede llegar a él por revelación del Espíritu Santo. Digo esto, por todos aquellos que defienden (demasiados en la actualidad) que para ser siervo de Dios (principalmente en ministerios de “honor”), es necesario haber cursado estudios teológicos o bíblicos reconocidos. Sí, está bien disponer de este tipo de estudios, pero estos, jamás, llevan a conocer “la voz de los evangelios”. Sólo el Espíritu Santo tiene el privilegio de dárnoslo a conocer conforme al propósito de Dios, desde antes de la creación, para nuestra nueva vida en Cristo. Repito: ¡NUESTRA NUEVA VIDA EN CRISTO!

Mientras no estemos preparados para discernir el Espíritu Santo, no podremos oír la verdadera “voz del evangelio" (la Palabra revelada). En otras palabras: sin la presencia activa del Espíritu Santo en nosotros, no hay revelación alguna por parte de Dios. Ahora bien: Dios, como perfecto conocedor de nuestro corazón, en momentos determinados (siempre y cuando le hayamos pedido en verdad y de todo corazón que venga a nuestra vida y que la transforme para ser verdaderos siervos suyos “entiendase la verdad del bautismo”) nos mostrará pequeñas revelaciones relacionadas con nuestros sentimientos y anhelos carnales, a través de las cuales y en un principio, nos indicarán lo que Él espera de nosotros. Estas pequeñas muestras de revelación siempre van encaminadas a mostrarnos aquello para lo cual Dios nos ha llamado. Recalcar que primeramente nos mostrará nuestros deseos conforme a nuestra condición terrenal. Pero conforme Jesús, y a través de su Palabra -evangelio- vaya trabajando en nuestras vidas, iremos viendo que hay que dejar de lado lo que hay en ello carnal, para llegar en total plenitut a ofrecérselo a Dios desde una condición totalmente Espiritual. Quede claro que hasta que no sea totalmente nuestra entrega en Espíritu, no estaremos preparados y no tendremos permiso de Dios para actuar (véase pentecostés y la conversión de Pablo). Es imprescindible para todo ello poner nuestra vida en las manos del Señor y confiar plenamente en Él (Salm. 37.5) y seguir siempre el camino que Él nos señale (Job 23:11)

Para poder llegar a entender el mensaje que Dios nos quiere dar a conocer a nosotros en particular, es necesario que antes, y al igual que Jesús, seamos llevados al “desierto”, donde seremos puestos a prueba por el Señor y el diablo. La prueba consiste en humillarse totalmente ante Dios, mostradole así y conociendo nosotros a la vez, aquello que hay en lo más profundo de nuestro corazón. Pasaremos todo tipo de pruebas (Deut. 8:2) por las cuales, y si son satisfactoriamente superadas, estaremos en condiciones de recibir la Palabra revelada y el poder del Espíritu Santo. Durante este tiempo que es indeterminado (dependerá de cada cristiano en particular), tiene que aprender lo que es en sí mismo, y conocer al Dios de toda gracia con quien tiene que ver. Hay una necesidad de una dependencia constante o hay fracaso, en tanto que la experiencia se consigue de conocer a Aquel que nunca deja de socorrer, y donde si pasamos las pruebas saldremos con la armadura dada en (Ef. 6:11), para mantenerse firmes frente a las asechanzas del diablo. Para esto se tiene que estar consciente de estar muerto y resucitado en Cristo.

Este paso por el “desierto” nos mostrará el camino que deberemos seguir, que no es otro que poner nuestra vida en manos del Señor con total humildad y confianza plena en Él.

Ánimo hermano!. Juntos adaremos el buen camino.

dilluns, d’agost 22, 2005

Hablando con la samaritana

Juan 4.21: "Créeme, mujer, que llega la hora en que ustedes adorarán al Padre sin tener que venir a este monte ni ir a Jerusalén".

Hermosas palabras dirigidas por Jesús, el Hijo de Dios, a la mujer samaritana. Largos fueron los días dedicados a ellas. Como bien había dictado en mi corazón, el Espíritu Santo; era mi deber profundizar en todas aquellas lecturas que de una forma u otra me tocasen. Sabía muy bien que antes de juzgar, yo debía saber, lo que ellas, las Palabras de Dios, me decían. Para en verdad saber; era necesario que las escuchase, las sintiese, las amase, las escudriñase... Tenía que dejar que el espíritu que las habita fluyese en mi corazón. Para ello, era primordial que las adaptara a mi tiempo, forma de ser y a mi testimonio real ante Dios. Solo así podría saber lo que en verdad Él quería que yo supiese de su propósito en mi. Propósito que Dios Padre había previsto para mi, desde el principio de los tiempos.

Después de meditarlas y a la espera que el Espíritu Santo me hiciese ver la verdad dictada en lo más profundo de mi ser. Finalmente llego la luz que tanto esperaba. Es una sensación extraña pero perfectamente comprensible. Es, digámoslo así, un sentimiento en el que ves que por encima de los pensamientos, de los conocimientos, de lo oído y visto; existe en ti, un dominio que te impide que cambies la verdad que, Él, te muestra. Aquello que Dios dicte en tu corazón, nada ni nadie podrá jamás borrarlo.

Por medio de la lectura de (Jn 4.1-42), el Espíritu Santo me mostró, en parte, el verdadero sentido por el cual, el Hijo de Dios, vino al mundo. Cuando Jesús me dijo: “…ya llega la hora en que ustedes adorarán al Padre sin tener que venir al monte ni ir a Jerusalén… (Jn. 4.21)”, en verdad, pude ver y comprender; que ya habían terminado los tiempos en que el mundo –su mundo– hubiese de acudir a ningún lugar por tal de adorarle. Había llegado la hora en que cada uno de nosotros –sus hijos– le adoraríamos de una forma personal. Jesús vino a los suyos para mostrarles el camino y la verdad que llevan al Padre.

Sin importancia que sea hombre o mujer, que pertenezca a una raza u otra… todos y cada uno de los que creen que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, tendrán vida en Él (Jn 20.31). Todos aquellos que en verdad lo crean, serán hijos de Dios. No porque la carne lo haya deseado, sino porque Dios mismo los engendró (Jn 1.13).

Desde el principio de los tiempos, Dios, como buen Padre, se ha dirigido personalmente a sus hijos. Pero como bien dicen las Escrituras: “...muchos son llamados, pero pocos escogidos (Mt 22.14). Tan solo aquellos hombres y mujeres que entreguen su vida por completo a Dios. Todos aquellos que en verdad hagan aquello que Él les dicta en su corazón. Todos y cada uno de los que desoyen cualquier mensaje que no sea por Él dictado en lo más profundo del ser… alcanzaran la gloria que Dios mismo les prometió. Porque Dios nos habla. Dios nos guía. Dios nos instruye… todos y cada uno de nuestros días. Tan solo debemos estar dispuestos a escucharle y si en verdad creemos y tenemos verdadera fe, lograremos entablar nuestra relación personal con Él, y mediante ella, sabremos cual es nuestro deber ante Él. Todos tenemos un deber ante Dios. Deber que solo Él puede mostrarnos a través del mismísimo Espíritu Santo que Jesucristo, en la muerte, nos dio. Dios siempre cumple sus promesas.

Para que Dios nos guíe, es necesario que nazcamos de nuevo. Es necesario que el Espíritu Santo renueve nuestra mente y que empecemos de nuevo, y esta vez, de forma humilde (totalmente quebrantado, te digo yo), para hallar la verdad que Él quiere mostrarnos a nosotros. Esta verdad solo nos será mostrada cuando verdaderamente nos rindamos a Dios por medio de su único Hijo, Jesucristo. Para en verdad entregarnos al Señor, necesariamente ha de ser con todo nuestro cuerpo, con toda nuestra mente... !con todo el ser!. El Padre tiene grandes cosas previstas para nosotros, pero primeramente deberemos hallar el reino de Dios… Lo demás vendrá por añadidura.

La conversación que mantuvo Jesús con la mujer samaritana, está llena de estos matices. En ella se ve claramente la verdadera intención que Cristo, nuestro Señor, nos quería hacer ver. Pero esta verdad de su mensaje no está en aquello que se lee a primera vista, sino en aquello que nos es revelado, por el Espíritu Santo, mediante la Palabra, y que está oculto en Ella. Solo el Espíritu de Dios nos puede mostrar, aquello que ha permanecido oculto desde el principio de los tiempos, y que Dios, y solo Él, por medio de su único Hijo, Jesucristo, mostrará al mundo a su debido tiempo. Tiempo que Dios ya tenía previsto desde antes de la creación.

Empecemos pues a ser verdaderos hijos de Dios, y para ello, nada mejor que empezar a leer, meditar y escudriñar, todos los días, un poco más su Palabra. Porque su Palabra es vida. Su Palabra está viva. Su Palabra nos dará la vida eterna prometida. !Pero cuidado! imperiosamente deberemos poner por obra, primeramente en nosotros mismos, aquello que nos muestre la Palabra, depués, y cuando Dios así lo disponga, lo pondremos por obra en el mundo -su mundo-.

Bendiciones de lo alto, hermano. !EL REINO DE DIOS SE HA ACERCADO!

Todo cuanto el Espíritu Santo hace en mi, así es, así te lo cuento.