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dissabte, de desembre 07, 2013

De la falta de acción de gracias al pecado de soberbia!


Estimados míos, la Paz del Señor sea en vosotros:

Tenemos lo que tenemos, somos lo que somos y estamos donde estamos, todo gracias a nuestro Padre y Dios Todopoderoso. Todos y por igual, en mayor o menor medida, hemos pecado en ocasiones de soberbia, al creernos que estamos donde estamos, somos lo que somos y tenemos lo que tenemos, gracias a nuestro esfuerzo y dedicación, olvidándonos que ha sido Dios, por gracia, quién nos lo ha concedido todo. Miremos que nos dice la Palabra:

Jn 3.27.- Juan les dijo: —Nadie puede tener nada, si Dios no se lo da.

Clarito, eh? Esta es la verdad, no hay otra. Todo lo que somos, tenemos y hemos conseguido, ha sido por gracia de Dios, dado desde el cielo. Y sí, lo se, los habrá que ya estarán pensando: —No hombre, no, he sido yo, con mi inteligencia, esfuerzo y dedicación, quién lo ha conseguido. ¿Estás seguro? soberbia, pura y dura soberbia humana. Te lo acaba de decir la Palabra ahora mismo: —Nadie puede tener nada, si Dios no se lo da. 


El hombre, ya en sus inicios, cayó en el huerto del Edén por este mismo pecado, la soberbia. Adán, por gracia de Dios, lo tenía todo a su alcance y sin haber hecho nada por su parte para conseguirlo, pero no, de ninguna forma le dio gracias a Dios, más bien todo el contrario (*). Decidió tomar el lugar de Dios mismo, y aquí puso fin a la bendición que el Señor había derramado sobre él y todos sus descendentes; en no reconocer que todo cuando tenía, era y disfrutaba, le había sido dado desde el cielo por Dios mismo. Pero desgraciadamente al pecar, al incumplir el mandamiento, en no tenerlo presente, se levantó más allá de la voluntad del Señor, se puso a su nivel, y lo perdió todo: la relación personal –comunión– con Dios; la seguridad y tranquilidad que le brindaba el huerto del Edén donde no le faltaba de nada; el acceso al árbol de la vida del que hubiera podido comer y no morir nunca... e incluso, lo más grave, perdió su inocencia y conciencia inmaculada que nunca le acusaba de nada, al comer del árbol del conocimiento del bien y del mal.

No estimados míos. De ninguna forma caigamos en el error de creernos que hemos sido nosotros quien hemos conseguido ser, tener y estar donde estamos por nosotros mismos. Esto es pecar gravemente contra nuestro Padre mismo, esto se ser soberbios ante Él.

Lo se, por experiencia lo se. Dar gracias a Dios por todo cuánto nos acontece en nuestras vidas es complicado y difícil, más todavía si las cosas nos parecen ir mal. Pero esto nos pasa porque en nuestro ser, la carnalidad, busca la gloria para si, para sentirnos satisfechos nosotros mismo, pero... y la gloria de Dios, ¿dónde queda la gloria que Dios se merece por todo cuánto por nosotros ha hecho y nos ha concedido? ¿Dónde queda la acción de gracias de todo corazón ante nuestro Creador? Con esta actitud lo que verdaderamente conseguimos es estar cada día más apartados del Señor, de sus bendiciones, de todo aquello que Él nos ha prometido.

Hoy, ahora mismo, te exhorto a que si todavía nunca has adorado el Padre en verdadera acción de gracias, o si hace tiempo que no lo has hecho, alces los ojos al cielo y, fijándolos en Jesucristo con verdadera humildad y arrepentimiento, le manifiestes sinceras gracias al Padre en el nombre de su Hijo, por todo cuánto hoy eres, tienes, has conseguido y disfrutas gracias a Él; pero que erradamente pensabas –o has pensado– que había sido posible por ti mismo.

Hasta que de todo corazón y sinceramente no acudimos ante el Señor con verdadera humildad, reconociendo que sin Él nada somos, nada podríamos ser, nada podríamos tener... Roguemos porque el Padre nos revele y de a conocer la verdadera sabiduría que nos lleve a ser cada día más y más como su Hijo Jesucristo, Señor y Salvador nuestro.

Finalmente, y para aquellos que puedan llegar a pensar o decir, que Dios nunca les ha dado nada, que no los escucha, que no es... Estimado, hazte estas preguntas: ¿Crees en Dios, que existe? ¿Estás haciendo aquello que a Él le gusta? ¿Estás llenándote de su Palabra? ¿Tienes fe? ¿Le buscas cada día en oración sincera? Recuerda que te dice la Palabra: 


Heb. 11:6 Pero no es posible agradar a Dios sin tener fe, porque para acercarse a Dios, uno tiene que creer que existe y que recompensa a los que lo buscan.

La gracia del Señor Jesucristo, el amor del Padre, y la comunión del Espíritu Santo sea en todos vosotros. Amén!

En Cristo Jesús, Raül Gil

*NOTA: Lee de nuevo los primeros capítulos del libro de Génesis, donde habla de Adán y Eva, y te darás cuenta que el ser humano, en sus inicios, en ningún momento da gracias a Dios para nada. En ningún momento nace de Adán una acción voluntaria de alabanza y adoración hacia su Creador por todo cuando le concedió para su deleite. La primera vez que el Señor es invocado por los hombres, que estos empezaron a sentir verdadera necesidad de Él, fue después del nacimiento de Enós, hijo de Set, hijo de Adán, hijo de Dios. (Gèn.4:26).

dijous, de gener 10, 2013

También los demonios creen, y tiemblan



Sant. 2:19.- Tú crees que Dios es uno; bien haces. También los demonios creen, y tiemblan
 ¿Tienes temores? ¿Tienes dudas? ¿Te ves acorralado? ¿Te ves sin salida? ¿Tiemblas antes la adversidad?... Lee bien, los demonios también creen, y tiemblan.

Si todo ello se está dando en tu vida, si estás teniendo dudas o temores. Si te estás viendo sin salida, si tienes miedos ocultos… te sugiero que rectifiques ante el Señor, porque ello, como hemos leído, es lo que les acontece y sucede a los demonios que, creyendo que Dios uno es, que existe, que es, aun así tiemblan.

Todo ello se da en nosotros, los creyentes, cuando hemos caído de la fe, cuando nos hemos dejado llevar por las mentiras y engaños del diablo, y en vez de creer en las promesas y palabra de Dios, estamos dudando de las mismas y, por ello, dejando de dar alabanza y gloria a Dios.

¿Qué es la fe? Escrito está: "Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve". Y el enemigo sabe muy bien que si logra sembrar en nosotros la duda, el desconsuelo, el temor, ya ha logrado apartarnos de la fe y, por ello, e igualmente está escrito; "hemos dejado de agradar a Dios, por tanto que sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan". 

Mírate a ti mismo ahora. Mira si ves que existe en ti algún temor, alguna duda, algún desconsuelo, si estás temblando por lo que te está aconteciendo, etc, y si se está dando, ten la certeza que tu fe está siendo débil y que el enemigo está tratando de engañarte y apartarte del Señor.

Es tiempo de oración y lectura bíblica, e incluso ayuno de ser necesario. Es el momento de acudir al Señor, y a solas con él, en tu habitación; contarle tus temores y dudas hasta ser librado de ellas. Y lo debes hacer, porque cuando se da el temor, cuando temblamos por todo cuanto nos está pasando y como hemos leído, es muy posible que se está dando la fe de los demonios en nosotros mismos, por tanto que estos, aun creyendo en Dios, TIEMBLAN DE MIEDO.

Si crees, pero tiemblas de miedo, escrito está que estás creyendo conforme creen los demonios mismos. Revisa tu condición, y no dudes de acudir al Señor y clamar porque te restaure de nuevo y quite de ti todo espíritu de derrota, engaño y temor.

En Cristo Jesús, Raül Gil

dimarts, de desembre 25, 2012

No eches tus culpas a Satanás...


El Señor te bendiga:

Hemos estado confundidos y por largo tiempo, y ello, porque nos hemos dejado llevar por lo que unos y otros nos han contado, olvidando que el único que tiene la respuesta verdadera, el único que toma de Cristo, nos recuerda todas las cosas, y le glorifica, lo es el Espíritu Santo. Y cuando él habla, cuando nos es revelado por él la verdad de Dios, muchas son las cosas que, creyendo ser verdad, no lo son tanto, por no decir nada.

Aunque suene extraño, y parezca incluso que no estoy en mis cabales, ahora se que de modo alguno podemos acusar a Satanás de nuestras faltas, transgresiones y pecados. No, de modo alguno. En ese error ya cayó Eva. Hacerlo es un modo sutil y astuto de pretender justificarnos e intentar ser menos culpables ante Dios, pero de modo alguno sirve para librarnos de nuestra culpa, y mucho menos mitigar nuestro pecado.

Sí, es verdad que Satanás nos tienta. Pero solo hace eso, tentarnos. El caer, el sucumbir a la tentación, el pecar, ya corre por nuestra cuenta. Pretender excusarnos ante Dios, diciéndole que por culpa de Satanás hemos pecado, hemos caído, ello solo muestra una clara debilidad en nosotros, y un aun querer justificarnos cuando algo hacemos mal.

Somos advertidos que hemos de velar, de estar atentos, de no dejar de orar, de estar en constante comunión, de que Satanás está al acecho como un león rugiente buscando a quien devorar. Pero igualmente nos son indicadas las armas que hemos de utilizar para vencer la tentación cuando esta se presente, y nos es dicho que la resistamos. Y todo ello nos deja en claro que seremos tentados, pero a su vez nos dice el como lograr resistir la tentación.

No, de modo alguno se puede acusar a Satanás de aquello que ha sido por culpa nuestra. Satanás no puede ser nuestra excusa de modo alguno. Si pecamos, si sucumbimos a la tentación, nosotros somos culpables y no podemos escudarnos ante Dios diciéndole que por culpa de Satanás, que nos tentó, hemos pecado.

Sí, es verdad que Satanás, por tentar, también es condenado por Dios. Igualmente nos es mostrado en Génesis. Igualmente vemos que Dios condenó a Satanás por haber engañado a Eva, pero Eva no se libro de su parte de culpa ¿verdad que no?

Forma parte de la naturaleza humana, y bien lo sabes, y bien se ve en todos, el excusarse cuando algo mal se hace, cuando somos descubiertos. Todos y por igual, de un modo u otro tratamos de hallar una salida ante nuestro error, ante nuestro pecado. Pero ello está mal, aun habiendo sido tentados por Satanás, no podemos excusarnos ante Dios de modo alguno diciéndole que, por su culpa, hemos pecado. No, la culpa de pecar es nuestra. El pecado está a la puerta, si hiciésemos el bien, lo podríamos dominar. Pero claro; abandonamos la oración, olvidamos de leer la Escritura, nos dejamos llevar por la carne... le abrimos las puertas de par en par, Satanás nos tienta, y para que parezca menor nuestra culpa cuando sucumbimos por no estar alerta, le tiramos las culpas y... ello muestra una clara debilidad, y un aun seguir andando en la carne y obrando conforme esta.

No, la Escritura no dice en lugar alguno que por culpa de Satanás el pecado entró en el mundo, ni mucho menos que por culpa de Satanás somos pecadores. No, la Escritura dice que por la transgresión de un solo hombre, el pecado entró en el mundo. Satanás tentó, es verdad, pero el culpable lo fue el hombre, lo somos nosotros, por dejar de lado la Palabra de Dios

Dicho de otro modo y para que bien entiendas: Cuando peques, cuando sucumbas a la tentación, no busques en otros el mitigar tu culpa. No trates de justificarte ante Dios diciéndole que por culpa de cierta persona, de cierta acción, de cierto momento, de determinada situación, tú has sucumbido a la tentación y has pecado. Ello no es aceptado por Dios de modo alguno. Esta actitud muestra que aun sigues pretendiendo justificarte ante Dios cuando cometes alguna falta grave o transgresión que te ha llevado a pecar y, por ello, apartarte de la comunión debida con el Señor.

Eva lo hizo, Adán lo hizo (lo puedes ver en el libro de Génesis) pero no por ello evitaron cargar con su correspondiente parte de culpa y de nada les sirvió el tratar de justificarse intentando aparentar ser menos culpables, por causa de aquel, o aquello, que les tentó. Cuando peques, reconoce tu pecado y culpa ante Dios, y hallarás su perdón y restaurarás de forma inmediata tu comunión con Él, por medio de –y gracias a– la preciosa sangre de Jesucristo el Señor.

Se que el Espíritu Santo te hará entender.

En Cristo Jesús, Raül Gil

dilluns, de novembre 09, 2009

Poco a poco...


Que la Paz del Señor sea contigo:

Sí, es verdad, ya hace algún tiempo que no escribo. La razón es que Dios y en su gracia me está llevando por otros derroteros. Como ando escaso de tiempo únicamente quiero decirte que nunca deberías esperar a hombre alguno, sino únicamente en Dios, porque Él ya ha derramado su Espíritu. Él y en la persona del Hijo ya ha venido hasta nosotros, y todas sus promesas, todas, se han cumplido en aquellos que creen, que tienen verdadera fe, porque como dijo Jesucristo mismo: CONSUMADO ES!!!

¿Qué es la Fe?... pues mi hermano: la fe es la certeza de lo que se espera y la convicción de lo que no se ve. En otras palabras: tener fe es creer y sin la menor duda que ya se posee aquello que se espera de Dios, siempre y cuando sea en el nombre de su Hijo Jesucristo.

¿Qué significa en el nombre de Jesucristo?... mi hermano, esta es la nueva tarea que te indico. Deberás pedir a Dios que te muestre qué es y en verdad andar en, y conforme, el nombre de Jesucristo, qué es pedir en su nombre.

La Escritura y según ella mismo da testimonio, hay que escudriñarla, hay que dedicarle el debido tiempo, y hay que esperar y sin dudar, con fe, que Dios en su justo momento dará respuesta. Pero siempre nos la dará cuando nuestras preguntas e intenciones sean claras, sencillas, y siempre con la sana y única intención de darle todo honor y gloria.

De momento es todo. Sigamos andando, porque como alguien dijo más o menos: hermano, el camino se hace al andar, a cada paso. Si dejamos de andar, dejamos a su vez de hacer camino.

Que la gracia de nuestro Señor Jesucristo, el amor del Padre y la comunión del Espíritu Santo sea con todos vosotros. Amén.


dilluns, de novembre 03, 2008

Los Santos...


La Biblia llama "Santo" a aquello que está consagrado a Dios. Por tanto, siendo que Dios es un Dios de vivos que no de muertos, deberemos empezar a bien entender que: Los “Santos” de Dios, es decir, los que Él y para si ha consagrado; siguen estando vivitos y coleando. Para Él, que no para nosotros, por tanto que todos hemos de ser juzgados, sin acepción, el día por Dios dispuesto, que es cuando serán abiertos los libros, y también el otro libro, que es el libro de la vida mismo. Pero a los ojos de Dios, todos ellos, sus consagrados, están vivos, por tanto que lo que Dios da no lo deroga.

Ahora bien; esto nunca deberemos tratar de entenderlo a un nivel carnal, en base a nuestro particular y propio razonar, por la sencilla razón que aquí, en este asunto y en concreto, es necesario todo el discernimiento espiritual que la palabra “Santo” conlleva.

Como está escrito, y ya he señalado, lo que Dios da no lo deroga, y si Dios ha consagrado a hombre o mujer alguno para su servicio, por siempre ante Él estará consagrado, a sus ojos será por siempre un Santo, aunque no necesariamente lo sea igualmente para los ojos de los hombres.

Siendo que los Santos consagrados a Dios, en su vida, siempre actuaron a conforme Su voluntad, ellos, por siempre, siguen siendo escuchados por Dios, me explico: Todas sus oraciones, todas sus súplicas, todas su intenciones, cuando fueron expuestas ante Dios, mientras estuvieron entre nosotros, estas, fueron por Él aceptadas, y a día de hoy las mismas, que no otras, siguen intercediendo ante Dios en clara alabanza para con Él, e intercesión perpétua para con –y por– todo el pueblo santo.

Dios no olvida, siempre tiene presente a su pueblo. Y los Santos de Dios, aquellos que por Dios fueron consagrados, dan testimonio contínuo ante Él, en nombre de todos cuantos hoy estamos esperando. Las oraciones que los Santos hicieron en vida han quedado por siempre ante Dios intercediendo por todos nosotros.

Un Santo es también quien ante el llamado, no duda y voluntariamente consagra su vida a Dios, es también quien ha entregado todo su ser al servicio de Dios, y a su vez, un intercesor eterno ante Dios, por tanto que Dios es un Dios de vivos, que no de muertos, y todo aquel que ha sido consagrado por Dios mismo, siempre está presente ante Dios hasta el día del juicio, que no es otro y como he dicho, en el que serán abiertos los libros, y el otro libro, el de la vida.

Bueno, es un tema que necesita de oración, de meditación, y como no, de entrega total al Evangelio, por tanto que solo son Santos aquellos que en verdad han entregado sus vidas junto al Cordero.

Quizás otro día les hable más de ello. Hoy, considero más debido el dejar que el Espíritu obre en cada uno de ustedes, los que están oyendo.

Que Dios Padre, y en el Nombre de Jesucristo el Señor, derrame su gracia y paz sobre todos vosotros.

dijous, de juliol 03, 2008

Fortaleceos...


Efes. 6:10 Por lo demás, hermanos míos, fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza.

Por lo demás, hermanos, fortaleceos en el Señor y el poder de su fuerza. Ello es lo que leemos en este versículo, pero claro, no necesariamente lo estamos entendiendo, ¿verdad?... bien, pues a ello vamos, a fortalecernos en Cristo Jesús y su Evangelio.

Andamos y en ocasiones, por no decir de seguido y sin tan siquiera darnos cuenta, dependiendo una y otra vez de nuestras propias fuerzas, de nuestra propia inteligencia, de nuestra propia capacidad, pero no, en Cristo Jesús, mis hermanos, todo es distinto y distante a tal cual el mundo nos lo enseña y pretende hacer ver.

En Cristo Jesús, mis hermanos, todo es distinto, todo es distante. Nuestro deber es el fortalecernos en el Señor y en el poder de su fuerza, y para ello, y como en más de una ocasión hemos ya leído, visto, y por sobre todo: ya deberíamos haber comprendido. Para ello, es necesario el morir y nacer de nuevo, del Espíritu. Sí, nos es necesario nacer de nuevo, del Espíritu. Leámoslo en palabras de Jesús mismo:

Jn. 3:7 No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo.

El Cristiano nomás tiene un camino que seguir, un enseñanza que guardar, un deber que cumplir: el guardar la Palabra del Señor. Ello es y en verdad el mostrarle nuestro amor. Es él quien nos dice:

Jn. 14:23 Jesús le contestó: -El que me ama, hace caso de mi palabra; y mi Padre lo amará, y mi Padre y yo vendremos a vivir con él.

Y ante ella, su Palabra, nada más podemos que creerla y cuanto antes ponerla por obra en nuestras vidas. Por tanto que el fortalecernos en el Señor y en el poder de su fuerza, ello, nos es dado mediante su Palabra, que como bien sabemos y creemos es la única y verdadera

Leamos y de nuevo:

... hermanos míos, fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza.

No le demos más vueltas, este es nuestro deber hoy, el fortalecernos en el Señor y en el poder de su fuerza. Y para ello es necesaria la oración, la dedicación, y por sobre todo, la atención debida a todo cuanto por su gracia nos está sucediendo en nuestras vidas... por una simple razón: todo en nosotros, y desde el día que creímos en Jesucristo nuestro Señor, desde el día en que libremente tomamos la decisión de servirle, de ser uno con él, de entregarles nuestras vidas, desde ese día, y a tal cual la Promesa, el Espíritu Santo vino a morar en nosotros, sobre nosotros, y la Obra de Dios empezó a tener lugar. Y claro, ahora me preguntarán: ¿cual es la obra de Dios?.... bien, leamos:

2Cor. 5:18 Todo esto es la obra de Dios, quien por medio de Cristo nos reconcilió consigo mismo y nos dio el encargo de anunciar la reconciliación.

La RECONCILIACIÓN. Sí, justamente la Obra de Dios no es otra que reconciliarnos con Él, para nuestra Salvación. ¿Y que es la Salvación?... simple: el haber logrado por la gracia de Dios haber sido redimido, quebrantado, y por sobre todo librado de uno mismo, para la gloria de Dios. Ello es la Salvación, ello es ser Salvo: EL SER LIBRADO DE SÍ MISMO PARA DIOS.

Mis queridos hermanos, se que no siempre nos resulta fácil entender a primeras lo que Dios y en su gracia nos está tratando de hacer ver y entender, no siempre, pero por la gracia de Dios, y en Cristo, tenemos todas las promesas de Dios a nuestro alcance, y una de ellas no es otra que, y en palabras de Jesús mismo:


Jn. 15:7 Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho.

No hay más que pedir para de él recibir, nada más, pero sepan que hay que pedir en su Nombre, por tanto que escrito está, enseñanza del Señor es, y como bien hemos leído, ES SU PALABRA LA QUE HAY QUE GUARDAR:

Jn. 16:24 Hasta ahora nada habéis pedido en mi nombre; pedid, y recibiréis, para que vuestro gozo sea cumplido.

¿Y que es pedir en su Nombre?... mis queridos hermanos, si Dios y en su gracia les ha dado ojos para ver, en verdad deberían ya estar viendo. Para poder pedir en su Nombre, mis hermanos, es NECESARIO...

... hermanos míos, fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza.

En Cristo Jesús, les bendigo.

dimecres, de maig 28, 2008

En el principio... DIOS!!

Ante estas cuatro primeras palabras que hallamos en el principio de la Sagrada Escritura Canónica, y antes tan siquiera de seguir leyendo, uno, ha de tener claro que son las que conforman el principio inamovible de la fe en el único Dios verdadero.

Hoy, en estos tiempos, el mundo, cuestiona en demasía la Palabra de Dios, pero es ella, mis hermanos, la que en verdad nos lleva a la regeneración de nuestro ser caído, y por ello, apartado de Dios y su divina Palabra encarnada.

Todo en la Biblia tiene un propósito: el reestablecer el desorden que en nosotros tiene lugar, y que no es otro que el estar apartados de Dios y su verdad, la cual y hoy; únicamente puede ser hallada en Cristo Jesús, el Señor. Él mismo es quien nos dice:

Jn 14:6 Jesús le contestó: -Yo soy el camino, la verdad y la vida. Solamente por mí se puede llegar al Padre.

Y sin olvidar que:

Jn 3:16 Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.

Volvamos ahora el principio de la Sagrada Escritura Canónica:

Gén 1:1 En el comienzo de todo, Dios creó el cielo y la tierra.

Es cuando uno cree con todo el corazón estas primeras palabras que nos son dadas, que en verdad puede creer todo lo que en la Biblia sigue, y como no, para vida eterna. La cual, y como bien nos enseñó nuestro Señor Jesucristo, no es otra que:

Juan 17. 3 Y ésta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado.

Pero volvamos al Génesis...

Gén 1. 2 La tierra no tenía entonces ninguna forma; todo era un mar profundo cubierto de oscuridad, y el espíritu de Dios se movía sobre el agua.

E aquí la triple condición del estado del hombre sin Dios (caído) y que lúcidamente aquí, en el principio de la Biblia, ya nos es sugerido:

1.- CONFUSIÓN: “No tenía ninguna forma”... sin armonía con el propósito de Dios. Imperfecto. Todo en el hombre es en base a su mente carnal, la cual y como bien sabemos, está en enemistad con Dios.

2.- VACIEDAD: “todo era un mar profundo”... Incapaz de producir algo bueno por si. Todo en el hombre es vanagloria, hasta lo mejor de si mimo, pues no reconoce que es Dios quien en su bondad y gracia le ha dado todo cuanto es y posee.

3.- OSCURIDAD: “cubierto de oscuridad”... No puede haber otra cosa que oscuridad donde no existe la luz, y la Luz lo es Cristo, el Señor, quien dio su vida por nosotros, muriendo en la cruz por nuestros pecados, y por ello, sin Cristo, continuamos estando en pecado, y estar bajo el pecado es estar bajo el poder de la oscuridad (Tinieblas). Y bien sabemos que Satanás es el Príncipe de la Tinieblas.

Pero atentos al detalle que bien no es dado en Génesis...

... y el espíritu de Dios se movía sobre el agua.

El hombre natural no puede agradar a Dios –por si mismo–. Por mucho que se esfuerce, por mucho que pretenda ser mejor, siempre reinará en él la condición carnal y caída, siempre: pues no depende de la evolución, sino de la creación, de ser criaturas -nuevas- conforme a la voluntad primera y única del Creador. Y para ello: nos es necesario morir y nacer de nuevo, del Espíritu. Y ello, mis hermanos, únicamente nos es dado por Dios –nuevamente– al Creer en su unigénito Hijo Jesucristo, el Señor.

Jn 1:12 Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; 13 los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios.

Es al reconocer a Dios y creer en Su Palabra -que es Cristo- que a la verdad somos vueltos al Dios Padre, y por ello, nos es dada –en gracia– la potestad de ser hechos hijos suyos. Porque para nosotros, los Cristianos, Dios es ABBA, PADRE!!!

Rom 8:12 Así que, hermanos, deudores somos, no a la carne, para que vivamos conforme a la carne; 13 porque si vivís conforme a la carne, moriréis; mas si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis. 14 Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios. 15 Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre!

En Cristo Jesús, el Señor, les bendigo

dilluns, de febrer 25, 2008

En Él Sí, y en Él Amén

2Cor. 1:20 porque todas las promesas de Dios son en él Sí, y en él Amén, por medio de nosotros, para la gloria de Dios.

Mucho me temo que la mayoría de ustedes, al igual que a mí me sucedió, aun no han logrado bien entender este versículo tan extraordinario que nos trae Pablo en su 2 Carta a los Corintios... ¿verdad?, sí, verdad, absoluta verdad, y ahora lo vemos:

Leamos bien, pongamos toda nuestra atención en estas breves palabras, y empezamos con: todas la promesas, atentos, no les está diciendo algunas, no les esta diciendo ciertas, no, exactamente Pablo nos está declarando, manifestando, y haciéndonos ver que TODAS LAS PROMESA DE DIOS, TODAS, son en Él, CRISTO, Sí. Y no hay más vueltas que darle.

Cuando la Escritura declara TODAS, son TODAS, sin acepción. Y mientras no tomemos esta Escritura como PALABRA de Dios, mientras no lo hagamos, será simplemente eso, letra, la cual y como bien nos es dicho, mata.

¿Qué diferencia hay entre Escritura (letra), y la Palabra de Dios?... simple y sencillo: LA PALABRA DE DIOS ESTÁ VIVA, y es más cortante que una espada de doble filo.

Pero volvamos al versículo de entrada y recordemos de nuevo: TODAS las promesas de Dios son en Él Sí... Pero atentos, nos añade, para ya no dar pie a duda alguna: y en él AMÉN. No es que Pablo nos dice que TODAS las promesas son en Él Sí, sino que nos añade y en Él Amén.

¿Y qué podemos tomar en claro de ello?... simple y sencillo. En Cristo Jesús no existe ni oscuridad, ni mentira, ni engaño, ni debilidad, ni falta de nada, pues Cristo Jesús ya venció y por siempre y; TODAS las promesas de Dios son en Él Sí, y en Él Amén.

En otras palabras y concluyendo: Todo está hecho, consumado, toda rodilla ante Él ha de doblar, todo principado y potestad le está sujeto, es más; la Escritura declara que todas las cosas le están sujetas... ¿verdad?... Sí, en Él Sí, y en Él Amén.

Entonces pues, mis hermanos, es hora de dar gracias a Dios, reconocer que en Cristo Jesús todo es un Sí, y un Amén, y que todo cuanto Dios nos ha prometido, en Cristo Jesús es VERDAD PLENA.

Ahora bien, Satanás siempre pretenderá hacernos dudar, siempre, pero no, a la verdad, única verdad: TODAS LAS PROMESAS DE DIOS SON EN ÉL SÍ, Y EN ÉL AMÉN.

En Cristo Jesús, el Sí, y el Amén de Dios, les bendigo.

diumenge, de desembre 09, 2007

Adentro está la victoria

Mis queridos hermanos, buenos días. Paz en Dios.

Por unos, por otros, por ciertos; una día, y otro, y otro; la Palabra de Dios nos ha ido llegando una vez, y otra, y otra; pero no: NO hemos atendido debidamente su llamado.

Tiempo buscando, tiempo pretendiendo, tiempo de no lograr ver frutos en nada en concreto. Y por ello: ansia, desconsuelo, pesadumbre... un buscar y pretender afuera aquello que por la gracia de Dios, un día, y otro, y otro; está teniendo lugar adentro.

¿De qué te hablo?, bien te lo digo: muchas son las ocasiones que por querer hacer, ser, tener, aparentar... en su inmensidad razones dadas únicamente por el ego más profundo que aun nos queda; una vez, y otra, y otra; pretendemos mostrar –o justificar– quienes somos ante los hombres, ante el mundo, ante los hermanos, ante... ¿y a Dios, dónde lo dejamos?

Dentro, es a hacia adentro donde debemos mirar cuando ello acaezca: Nuestro estado espiritual, nuestra casa, nuestra familia, nuestro trabajo, nuestras deudas, nuestros... ¿lo van entendiendo mis hermanos?.

No, no nos confundamos. En la mayoría de ocasiones en que aparece en nosotros la necesidad –aparente– de tener que hacer algo por el reino de Dios, en la mayoría de ellas, no está siendo a tal cual es debido, no: suele ser y por norma general razón y propósito claro de nuestro tan ambicioso ego aun no del todo entregado.

Dentro, desde adentro. La obra del Espíritu Santo siempre tiene lugar de adentro hacia fuera, desde lo más profundo. Y por ello, mis hermanos, no es de extrañar que Dios una vez, y otra, y otra; tenga que cerrarnos todas cuantas puertas de salida, todos cuantos asideros nos queden disponibles, y por los cuales, mediante ellos, aun logramos mantener vivo nuestro más oculto y vanaglorioso ego: ¡puertas abiertas al enemigo son ello!

No. Mirémonos bien a nosotros mismos. Miremos hacia lo más profundo, hacia nuestros adentros. Miremos simplemente y si lo prefieren, por no ir tan lejos, hacia aquello que tiene lugar dentro de nuestro circulo más inmediato: nuestra casa, nuestros hijos, nuestras relaciones, nuestro trabajo, nuestro conyugue, nuestros.... y veremos muchas batallas aun no ganadas, un sin fin de victorias aun no tomadas, una perfecta obra de Dios aun no atendida a tal cual nos demanda, y por ello: muchas puertas aun no cerradas, y por las cuales, el enemigo entra y sale a sus anchas.

Queridos hermanos, antes de tan siquiera pensar en salir fuera a ganar mil y una batallas, antes de ello, mis queridos hermanos: MIREMOS DENTRO, HACIA NUESTROS ADENTROS, Y TOMEMOS COMO ÚNICA RAZÓN Y BASE SU PALABRA, para hoy:

Jos. 1:9 Yo soy quien te manda que tengas valor y firmeza. No tengas miedo ni te desanimes porque yo, tu Señor y Dios, estaré contigo dondequiera que vayas.

Que Dios Padre y Jesucristo el Señor derramen su gracia y su paz sobre vosotros en este día.


diumenge, de desembre 02, 2007

Vida victoriosa...

Salm. 62:6 Él solamente es mi roca y mi salvación. Es mi refugio, no resbalaré. 7 En Dios está mi salvación y mi gloria; En Dios está mi roca fuerte, y mi refugio.

Queridos hermanos, lleva tiempo el bien entender qué es la vida cristiana victoriosa. Sí, lo lleva. Para hallar la victoria hay que aprender y por la gracia de Dios a desprenderse de si mismo. Y duele, y tanto.

En las citas de este salmo, y en otros muchos, bien podemos ver y apreciar el verdadero espíritu de victoria. Siempre suena igual, con un canto de alabanza plena hacia Aquel que lo es todo.

Victoria es cuando tomamos y en verdad la Palabra de Dios como nuestra ante toda prueba, todo enviste de Satanás, toda tentación del acusador y sin tan siquiera dudar clamamos: MI SEÑOR; TÚ SOLAMENTE ERES MI ROCA Y MI SALVACIÓN!!

La Palabra de Dios es la única palabra digna de ser creída, y guardada como oro en paño. Pues es ella, su Palabra, quien nos da la victoria cuando a la verdad, y sin duda alguna, por nosotros es tomada como verdadera y única razón dada.

No, no es fácil creer firmemente y sin duda alguna, ante nada, en la Palabra de Dios, no. Satanás una y otra vez tienta para que dudemos de ella, siempre anda pretendiendo hacernos cuestionar la veracidad de la Palabra de Dios. Pero es cuando en verdad y por la gracia de Dios han sido derribadas todas nuestras fortalezas, cuando en verdad hemos sido quebrantados por Dios mismo; que Su Palabra pasa ser nuestra Victoria.

Sigamos andando. Les bendigo.

dimecres, de novembre 28, 2007

Un canto nuevo...

Mis queridos hermanos. Paz en Dios.

Como bien todos sabemos, la Biblia, fue inspirada por el Espíritu Santo y tiene a Dios mismo por autor. Y ello nadie, de los que en Él creen, puede negarlo. Y así y a su vez lo declara la mismísima Iglesia.

Ahora, mis hermanos, deberemos prestar atención, pues siendo la Biblia escrita por hombres inspirados por el Espíritu Santo, y siendo que Dios y a su vez es el autor, ante ello, mis hermanos, un canto nuevo nos está siendo revelado. El verdadero canto de los que a la verdad son siervos de Dios.

Leamos la Biblia cada día, leamos a tal cual es debido. Veamos como se expresan los patriarcas, los profetas, los apóstoles..., y como no y por sobre todos, nuestro mismísimo Señor Jesucristo. Leamos, atendamos, y bien veremos el canto continuo de alabanza al que es y en verdad el Dios y Padre de nuestro Señor.

A su vez, mis hermanos, lean sus propios escritos, sus expresiones, sus aportes, sus... atiéndanlos, compárenlos con los de aquellos que por la asistencia e inspiración del Espíritu Santo redactaron todo cuanto Dios y en su gracia les dicto en sus corazones, y que por escrito y para siempre nos quedó.

Hoy tenemos una gran ejemplo para ver y bien entender cual y como es el canto que en verdad Glorifica a Dios, lo tenemos en la Biblia misma, en aquellos escritos que fueron llevados a cabo por hombres y mujeres de Dios. Son sus escritos los que manifiestan y en verdad como son (suenan) los instrumentos que han sido afinados por Dios para sonar en una misma nota, a una misma voz, Su Voz.

Es la Biblia la que nos muestra cual es y en verdad el canto, nuevo canto, QUE A LA VERDAD GLORIFICA A DIOS.

Solo leamos, prestemos atención, y a su vez, leámonos a nosotros mismos, y ante ello, determinemos hasta que punto y como instrumentos que dicen servir a Dios, estamos o no sonando a una misma voz con aquellos que en su día, y al igual que hoy nosotros, sirvieron para la Gloria de Dios. Aquellos que fueron y en verdad instrumentos afinados en las mismísimas manos del Señor.

Simple y sencillo; uno es el canto, una es la mano del afinador, una es la nota, y ella solo produce una única Voz: LA QUE EN SU PLENITUD GLORIFICA A DIOS.

Un saludo, bendiciones y sigamos andando.

dimarts, de novembre 27, 2007

Sigamos andando...

Mis queridos hermanos. Que la Gracia y Paz del Señor sea derramada sobre vosotros.

Es necesaria la instrucción, la corrección, las repetidas pruebas, para por todo ello bien entender la que es y en verdad la voluntad de Dios para con nosotros, y todo su pueblo.

Bien sabemos (o deberían saber) que la vida en Cristo es un camino de cruz, lleno de aparentes derrotas y en un principio. Lleno de vicisitudes que una y otra vez nos dejan un amargo sabor hasta lo más profundo de nuestro ser, bien lo sabemos, pero ello, mis hermanos, es andar por el camino correcto, camino de santificación.

Dios Padre reclama la gloria, pues Dios no comparte su gloria con nadie. No, Dios nos hace participes de su gloria en Cristo Jesús, pero jamás comparte su gloria. No se confundan, aunque suene semejante, no lo es, Dios nos hace participes de su gloria en unión a Cristo Jesús, pero suya es la gloria, TODA LA GLORIA.

Y para que ello tenga lugar en nosotros mismos, para que en verdad toda la gloria sea de Dios y para Dios, para ello, es necesario el ser probados, instruidos, muertos en mil y una batallas, mediante las cuales, Dios, nos va llenando de su santidad y don. Y es en la santidad –su santidad– mis queridos hermanos, donde en verdad vemos y entendemos sin duda alguna la que es LA VOLUNTAD DE DIOS.

Y quizás, mis hermanos, os preguntéis porqué no utilizo la Escritura para mostrar donde nos habla de todo ello, quizás os lo preguntéis. Pues bien, por una sencilla razón: porque deber de cada cual es el escudriñar las Escrituras con denuedo, y ello, mis hermanos, es mandato de Dios.

Porque es en ella, la Escritura, donde la Palabra de Dios va tomando sentido, razón y vida, en cada escudriñar con denuedo en busca de la verdad de Dios. Verdad que únicamente es hallada en Cristo Jesús el Señor, verdad que solo puede ser dada por Dios. Porque la Palabra de Dios está viva, y hay que lograr y por su gracia el hallar en ella a Aquel que es la Vida: Jesucristo el Señor.

La Escritura da razón de Él, mi Señor. Buscad y hallaréis, es Palabra de Dios, pero no sin antes tomar y para si mismos la cruz del Señor. Y recordando siempre que UNO MURIO POR TODOS, Y TODOS EN ÉL HAN MUERTO.

Un saludo, sigamos andando. Les bendigo.

Soldados en Cristo...

Mis queridos hermanos, buenos días:

Que Dios Padre y Jesucristo el Señor derramen su gracia y su paz sobre vosotros.

Es necesario que nuestra fe sea probada, cada día. Es necesario que Dios nos curta para mil y una batallas. Somos llamados a ser siervos de Dios, y como tales, necesitamos de una más que debida instrucción.

Cuando nuestra fe es puesta a prueba -y una vez superada esta y cada una de ellas- siempre salimos fortalecidos en Cristo Jesús. Y ello es necesario que así sea, pues como soldados llamados a la guerra necesaria es, y como he dicho, una más que debida instrucción eterna.

Dios tiene todo el tiempo del mundo, y Dios siempre logra su propósito para con todos sus hijos. La salvación es Promesa de Dios para todos cuantos a la verdad creen en su Hijo. Pero hermanos; el nombre nuevo, la vestidura blanca, la unión por siempre al Señor, sólo es para los vencedores.

Y vencedores son todos aquellos que por voluntad propia, y al igual que nuestro Señor, han menospreciado sus propias vidas en pro del reino de Dios. Bien lo dijo el Señor; sin mi nada sois. Bien lo dijo el Señor; hay que morir y nacer de nuevo. Y bien lo dijo el Señor; cada cual cargue con su cruz y me siga.

Nunca deberemos menospreciar la misericordia de Dios para con todos, pues deseo de Dios es que ninguno se pierda. Pero mis hermanos, ante Él y siempre, nuestra es la decisión. Sólo los vencedores recibirán un nuevo nombre, sólo el nombre de los vencedores quedará y por siempre unido al Señor.

Dios tiene un plan concreto y absoluto para todos cuantos en su gracia llama a ser uno con Cristo, todos tienen parte y por igual de las Promesas de Dios. Pero Dios jamás impone nada, nunca obliga a servirle, siempre deja en nuestras manos y conciencias aquello que en libre voluntad decidamos para con nuestras vidas.

Suyas son las Promesas, suya es la Palabra fiel y verdadera, y siempre nos es dada y por igual a todos. Pero ante Él, todos, han de decidir y por si mismos cual es su entrega.

Dios nos reclama todo, porque Dios y a su vez LO DA TODO. Tanto como somos llamados a ser uno con su Hijo, a participar de su Gloria, pero no sin antes tomar y para nosotros mismos su Cruz Victoriosa.

Dios es quien instruye a los suyos, nadie mas puede instruirlos. Todo siervo de Dios lo es y a su vez, porque por voluntad propia tomó la decisión de servir y por siempre al Señor Jesucristo.

Y lo dejamos por hoy. Que la gracia sea con todos lo que aman a nuestro Señor Jesucristo con amor inalterable. Amén.

dijous, d’octubre 18, 2007

No es un sentir...

Hermanos, no es un sentir a Cristo, sino SER UNO CON Cristo. El sentir forma parte del ser carnal y anímico a un no entregado a cruz, llamado a muerte por Jesucristo nuestro Señor. Hay que morir y nacer de nuevo, del Espíritu.

Y mientras sintamos, hermanos, estaremos dependiendo de ello, del sentir, para movernos. Tiempo ha llegado, hoy, en el que deberemos empezar a pedir al Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo que deje de tener lugar y en nuestras vidas, el sentir, para pasar a ser y por siempre, uno con Cristo.

Cristo ha de ser nuestra vida, nuestra razón, nuestro sustento, únicamente, y para ello, mis hermanos, hay que aprender, y por la gracia de Dios, a sentarse en lugares celestiales junto con Cristo.

Una palabra les comparto, un enseñanza les doy: sentaos, descansad y aprended a estar firmes junto con el Maestro en lugares celestiales (leamos Efesios). Ello es camino de cruz, el dejar de pretender y por nosotros mismos.

Toda obra llevada a cabo en el Nombre del Señor, ha de empezar desde el reposo en Cristo. Ha de ser su voluntad la que nos mueva, y para ello, mis hermanos, el sentir a de haber quedado de lado, pues nomás cuando hayamos muerto, en verdad, nuestra voluntad quedará unida a la del Maestro.

"Efes. 2: 5 aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos), 6 y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús"

Y es entonces, por fe, sin sentir, sino por la voluntad de obrar con Cristo y para Cristo, conforme la voluntad de Dios mismo, que habremos logrado ser uno con Él y por siempre.

Que Dios Padre y Jesucristo el Señor les den debida luz y entendimiento. Recordemos: sentaos, descansad y estad firmes en lugares celestiales, con Cristo.

En Cristo Jesús, les bendigo.

divendres, d’octubre 05, 2007

La pasividad (I) ...

Sin palabras, hoy, estoy sin palabras. Pero aun así me pongo ante el teclado, y en Él, el Señor, plenamente confío. Y sigo...

Son muchas las ocasiones en que hacemos caso omiso al deber, son muchas las ocasiones que dejamos de lado nuestros quehaceres diarios, y son muchas las ocasiones en las que al terminar el día, todo, aparenta haber sido una gran perdida, ¿verdad?...

Bien, en estos casos, y siempre, deberemos prestarnos atención a nosotros mismos por tal de determinar cual puede estar siendo la causa, y ello, porque en ocasiones, los falsos espíritus también obran en nosotros con la intención de llevarnos al que es el terreno en el cual ellos y libremente pueden obrar.

Sí, mis queridos hermanos, los falsos espíritus necesitan de unas condiciones concretas para poder y en verdad obrar, y ello siempre bajo nuestro propio consentimiento, pues una ley hay, espiritual, y nadie puede quebrantarla, ni tan siquiera los falsos espíritus, y la cual no es otra que la de la libre voluntad o si lo prefieren: libre albedrío que Dios y en su gracia a toda creatura a concedido.

Bien sabemos que Dios nos hizo libres, bien sabemos que Dios jamás nos impone ni obliga, sino que siempre y mediante el Espíritu nos da a conocer la que es Su voluntad para con nosotros, dejando y siempre en nuestra libre elección si tomamos o no como nuestra la que es Su voluntad y disposición para con nosotros. Y si Dios Padre Todopoderoso obra así, no dudemos que todo espíritu, sea de la clase que sea, ha de obrar y por ley mismamente, es decir, los falsos espíritus necesitan de nuestra voluntad, de nuestro consentimiento, para poder obrar. Y ahí entra la que es su pretendida obra, la de engañar para poder lograr tomar para si mismos el control de nuestra voluntad.

Hoy y en breve destaco una de las más grandes pretensiones de los falsos espíritus, la cual no es otra que la de llevarnos al terreno de la pasividad, el lograr y mediante mentiras y engaños, los cuales y siempre obran conforme a los agrados del ser carnal y anímico aun no regenerado, el dejarnos inactivos, sin propósitos, sin intenciones, sin visión alguna de que queremos y por nosotros mismos... y sus ataques, aun teniendo diversos grados de profundidad (su ataque pueden llevarlo a cabo a diferentes niveles) siempre será con un único propósito, el tomar y para si mismos la que es nuestra voluntad, el adueñarse de ella, el usurpar nuestra libre capacidad de elección y decisión.

Al estar inactivos, al haber logrado que entremos en el peligroso terreno de la pasividad, ellos, los falsos espíritus, pueden obrar con total libertad, siendo que cada vez que nos hacen llegar una intención, un pensamiento concreto, una falsa realidad, una invitación a obrar..., ante la incapacidad de hacerlo por nosotros mismos, ante la falta de visión, ante la pasividad provocada por los falsos espíritus, creemos falsamente que es Dios quien nos lo está reclamando, dando, confirmando, o mostrando..., y ello porque les hemos abierto las puertas de par en par al dejar inactiva nuestra voluntad, la cual toman y para si, sin dudar, los falsos espíritus.

Quiero dejarlo aquí, dar tiempo al entendimiento de cada cual, y confiar en que Dios Padre y Jesucristo el Señor den a todo quien lo esté sufriendo la luz necesaria para su completo entendimiento y libertad.

Un saludo, sigamos andando.

dissabte, de setembre 29, 2007

Aliada del enemigo...

Querido hermano, Paz en Dios.

Hoy, leyendo el blog de un querido y apreciado hermano, bien entendí la razón por la cual Dios Padre y mediante el Hijo, le dio la Palabra que tan sabiamente ha compartido con la asistencia del Espíritu Santo. Palabra que a la vez yo sumo a mi blog, y en continuación al Mandato que de Él hemos recibido y ando compartiendo en estos días: Más buscad primeramente el reino de Dios y su justicia... Y es deber saber, mi querido lector, que ello no es tan sencillo, no, anchos y espaciosos son los caminos que llevan a perdición... y la pasividad, fruto del ser carnal y anímico en manos del acusador, es y en verdad; un mal aliado para el angosto y estrecho camino.

Si bien leemos, bien vemos que nos dice: buscad... es una acción, constante, hacia delante, más allá de todo cuanto el mundo nos puede ofrecer, es un lugar que hay que hallar, que hay que encontrar y permanecer. Y ante ello, no, no podemos dar lugar y pie a la pasividad. Y más cuando uno y en sus carnes bien la ha sufrido. No, la pasividad es y siempre la perfecta aliada del enemigo. Atentos pues: ante ella, cuanto acontezca en nuestro andar diario, y sin dudar, deberemos orar para que Dios y en su gracia reprenda al enemigo. No, jamás consientas que el acusador te deje inactivo, recuerda y siempre que la vida en Cristo es un camino a seguir, siempre, constante, hacia delante, a tal cual y por la gracia de Dios vamos entendiendo por la asistencia del Espíritu. La pasividad, mi querido hermano, es y en verdad una pura manipulación del Diablo.

Leámoslo de nuevo:

Mat. 6:33 Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.

Son dos las enseñanzas que vemos en este breve versículo, ambas y en su contexto nos reclaman el dejar y de lado todo cuanto pertenece al razonar del ser carnal y anímico, el cual, se centra primeramente y siempre, en si mismo, en aquello que considera esencial para la subsistencia del propio individuo -que bien sabe jugar con ello el enemigo-. Atendiendo a ello; bien vemos que estas dos enseñazas están llenas de cruz y en si mismo, por una sencilla razón, y ahora las vemos: el reino de Dios no es de este mundo, y como bien sabemos hay que morir y nacer de nuevo, del Espíritu (Jn.3.5)... y ello es cruz en si mismo, y tanto. Y a la vez, hermano, bien nos habla de la justicia de Dios, y ella, bien, ni tan siquiera nos hace falta hoy comentarlo, ¿verdad?... Su Mano pesa, y tanto. En breve, Dios mediante, quizás hablemos de este aspecto.

Por ello, mi querido hermano, ante este Mandato que por Nuestro Señor nos es dado, no tiene lugar alguno la pasividad, no, ante el reino de Dios y su justicia, ante el caminar diario que impone el hallarlo, la pasividad nomás es y claramente; una pura mentira del Diablo.

Sigamos andando, te bendigo.

dimarts, de febrer 13, 2007

Guardando Su Palabra

Cuando Dios nos da Palabra en particular para nosotros, cuando a la verdad sabemos que de Él la hemos recibido, pongamos por caso: "condúcete prudentemente en todos tus asuntos"... entonces pues ya no está en nuestras manos y particular decisión el si podemos o no podemos, si lograremos o no lograremos, si llegaremos o no llegaremos... no, ahora tenemos ya Su Palabra clara y concisa que seguir, y si así lo hacemos, correctamente, y como no, sin dar lugar a la carne y ser anímico, y menos aun a los engaños y artimañas del diablo, si tomamos de la fe y no desmayamos, todo y desde ese momento irá produciendo en nosotros, y a tal cual Dios ha dispuesto, los frutos correctos y adecuados a la voluntad de Dios para con nosotros y todo Su Pueblo. Por una sencilla razón; andaremos aprobados por Él, y por ello, Su Bendición estará sobre nosotros, nos acompañará y siempre, a la vez que andaremos y más fácilmente en comunión constante, pues tenemos Su Palabra donde acogernos ante la posible caída, desliz, o falsa pretensión del acusador.

Ello, no quiere decir que en un primer momento todo sea un camino de rosas, que no tenga sus problemas, sus aparentes atrasos, su aparente falta de frutos, incluso puede aparentar no dar absolutamente ningún resultado, pero... si guardamos Su Palabra, Dios estará a cargo de todo ello, y su protección y plan final, será plenamente cumplido, tanto en/para Su Obra, como en nosotros mismos.

Ahora bien, y claro está, al andar conforme la Palabra de Dios obligatoriamente lleva a una guerra continua contra principados y potestades del mal, los cuales, únicamente pretenden suplantar, anular, y por ello; apartarnos del Plan de Dios, de la comunión con Él, y por tanto, de Su Bendición y Voluntad.

Ahí, ahora, es cuando deberemos ir entendiendo y aplicando el verdadero significado de la obra de la cruz en nosotros, es decir, ante y por encima de todo ESTARÁ LA PALABRA DE DIOS y la cual; habrá que guardar así nos suponga la mayor de las perdidas aparentes. Por encima de nosotros mismos, de nuestros intereses, de nuestras pretensiones, de nuestras debilidades, del que dirán... de todo aquello que se presente contrario a la Palabra que por Dios mismo nos ha sido dada.

Entendamos que en nuestro caminar indudablemente vendrán baches que superar, contradicciones que negar, batallas que ganar, y que todo cuanto nos suceda, todo cuanto en apariencia sea una perdida, será necesario para llegar a entender que la Palabra que nos ha sido dada, es el único camino posible a seguir, por mucho que nos pese, por mucho que nos cueste, y como no, por mucho que a nuestro ser carnal y anímico le desagrade. Ello es entre otras cosas el negarse a uno mismo por amor a DIOS Y SU PALABRA.

Claro, en un principio y hasta la comprensión de la voluntad de Dios para con nosotros, puede haber tenido lugar por nuestra parte una siembra incorrecta, un camino mal andado, habiendo sido todo ello por nuestra falta de visión y reconocimiento, o bien, por no haber estado dispuestos a ello en pro de nuestro ser carnal y anímico. Bien, claro nos quede que si tomamos la decisión de guardar Su Palabra, por encima de todo, pese lo que nos pese, Dios sacará el mayor provecho de todo ello, sin duda alguna, ahora bien; no siempre Dios nos librará de aquello que por falta nuestra suponga que la ley sea aplicada, pues no necesarimente si hemos cometido un gran error, Dios esté dispuesto a eximirnos de nuestra culpa aun sabiendo que por la sangre de Jesucristo derramada y ante Él hemos sido perdonados por siempre. Por ser la consecuencia de un error o falta nuestra lo que llevo a determinada situación, que no de Dios, pero Dios utilizará todo ello para mostrarnos el por qué de las cosas, y como no, un camino mejor... y gracias a ello, habrá en nosotros una verdadera experiencia, sufrimiento, cruz, y por consecuencia; entrega total y sincera de nuestros errores y faltas, al haber entendido y en verdad aquello que no es correcto ante Dios.

Entendamos que este principio es siempre el mismo, para siempre, y por siempre: UNA SOLA ES LA PALABRA DE DIOS, la cual, cuando nos es dada, únicamente hay una opción posible ante Dios, GUARDARLA!!, por una sencilla razón; quien no la guarda, quien la cambia, quien la adapta, quien va más allá o menos... ya no está andando conforme a la Palabra que por Él nos ha sido dada conforme a su voluntad y propósito... y saben: el que es fiel en lo poco, lo es en lo mucho y... quien no es capaz de andar y servir correctamente en sus asuntos, no puede y a la vez, ser confiable para llevar a cabo LOS ASUNTOS DE DIOS.

Y así, siempre igual, ante todo, conforme vayamos andando y siendo fieles a Su Palabra, más nos irá confiando. Sabiendo a la vez, que cuando nos apartemos de ella, de la Palabra dada, todo empezará a irse por otro lado y: O ESTAMOS EN CRISTO, AL PRECIO QUE SEA, O ESTAREMOS SIN DIOS, y allá cada cual con las consecuencias.

Es todo mi hermano, es todo cuanto por la gracia de Dios tenía hoy en mi para compartir. Pero tengamos en cuenta que ahora, sabiendo de ello, necesitará y posiblemente que durante un tiempo el Espíritu de Dios obre en nosotros hasta que llegue a ser una realidad constante en nuestro caminar diario. En otras palabras: ahora, una vez aprobada la teórica, hay que pasar a la practica constante en nosotros hasta ser un verdad plena que se manifieste, y por siempre, en todos nuestros actos.

Que Dios Padre y Jesucristo el Señor derramen su gracia y paz para con todos sus hijos.

divendres, de febrer 09, 2007

El fluir del Espíritu Santo

Todo un Maestro, ni más ni menos, tanto, que si no se le presta la atención debida, correcta y totalmente entregada, no hay manifestación posible y fluir de Su Obra para con los otros. No, El Espíritu Santo es muy celoso de Su Obra, reclama la plenitud de nuestro ser atendiendo, tanto, que al mínimo desliz, al mínimo despiste, queda contrito, y entra y de nuevo por necesidad a Obrar la Palabra en nosotros.

No confundamos la Palabra de Dios, con el Espíritu Santo y Su Obra en el creyente, no, recordemos y de nuevo: DIOS Y EL PECADO NO PUEDEN VIVIR JUNTOS, por lo tanto; siempre que en nosotros se de el error, el pecado, la carne, o el ser anímico y natural por determinado interés personal dado, por leve que sea, por oculto que esté, el Espíritu Santo y sin lugar a duda, deja de fluir hacia fuera mediante el siervo consagrado, y pasa a centrar Su Obra, y plenamente, en el interior del creyente hasta que sea vista por este la causa que le constriñe.

Atentos y recuerden siempre; el Espíritu de Dios es SANTO, ello quiere decir lo que a la verdad es; SANTIDAD EN ESTADO MÁXIMO, por lo tanto, no podemos pensar que la Palabra que estamos dando, el conocimiento que estamos mostrando, la intención que estamos llevando a cabo, sea del Espíritu Santo, si hay entremezclado y por mínimo que sea, un interés carnal y anímico dado. Por ello, cuando se da el caso, es necesario y de nuevo que la Palabra de Dios obre en nosotros, por tal de sacar a la luz aquello que está impidiendo el fluir noble del Espíritu de Dios. Es la Palabra la que nos da luz, conocimiento, la que escudriña lo más profundo de nuestro ser e intenciones, es la Palabra la que nos forma, nos habla, nos muestra aquello que en verdad somos ante Dios, y es ella, la Palabra, la que nos lava de nuestro pecaminoso ser carnal y anímico. De ahí la necesidad de ser llenado y cada día de ella.

Siempre hay que estar alerta, en guardia, orando por tal de no caer en tentación, y como no, recordar que no somos llamados a obrar, sino a alabar a Dios. Nuestro deber es estar en comunión constante con Dios, por tal de recibir la guía y luz del Espíritu Santo, por tal de poder representar a Dios en plenitud y para ello, es necesario de estar continuamente siendo llenados de la Palabra de Dios, la cual, es nuestra espada, nuestra defensa, nuestra luz, nuestro lenguaje para poder hablar con Dios. Es ella, la Palabra de Dios, la que nos va mostrando las impurezas, los errores, aquello que desagrada a Dios, que le resta gloria, y es mediante la Palabra que vamos siendo, y somos; llenos del Espíritu de Dios... pero; cuando en nosotros hay error, confusión o interés personal dado, la Obra del Espíritu Santo se centrará y primeramente en darnos luz sobre ello por tal de entregarlo a la Cruz, y por ello, ser limpios y santos ante Dios. Por lo tanto, cuando se de el error en nosotros, la obra quedará parada, constreñida, a la espera de ser limpiados por la Sangre de Cristo Jesús mediante Su Palabra. De ahí la necesidad de oración constante, de no dormirse nunca.

El camino del siervo de Dios es constante, siempre hacia delante, no tiene límite, no. Siempre es un fluir hacia delante, el Espíritu Santo no para, es continua Su Obra, es continuo su lavado mediante la Palabra de Dios. En el momento que por razón dada dejamos de andar, automáticamente dejamos de crecer, de ser limpios, y por ello, dejamos de guardar Su Palabra, de representar a Dios conforme a su voluntad. Sí, somos libres, de toda carga, de toda obligación, de todo propósito, de toda obra. Sí, lo somos, pero atentos; SOMOS TEMPLO DE ADORACIÓN CONSTANTE, sin límite, por encima de nosotros mismos, SOMOS SIERVOS DE DIOS, para su gloría y alabanza.

Y ello, es la Cruz de cada día, ello es el no mirar atrás nunca, ello es SER UNO CON CRISTO PARA GLORIA DE DIOS.

Que Dios Padre y Jesucristo el Señor derramen su gracia y paz para con todos sus hijos.

divendres, de novembre 17, 2006

Hacia adelante

Filip. 3:14 prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús.

Cuando todo aparenta estar hecho, aun hay más, el Espíritu Santo no para nunca, es un fluir continuo hacia delante, hacia lo eterno, hacia el final de los tiempos.

Quedarse parado, aquí, ahora, creyendo que ya todo está hecho, que la verdad que disponemos es la absoluta, que todo cuanto hemos logrado, es Dios Padre quien lo ha dispuesto… es empezar a perder la batalla, a ceder la victoria ya y por Cristo ganada.

No, hay que seguir andando, hay que seguir muriendo, entregando, dando, reconociendo, naciendo y como no, creciendo en Cristo Jesús. Dios es quien así lo ha dispuesto.

Una camino, una verdad, una vida; plena, sin límite, sin tiempo, eterna, por siempre unida al Cristo. Ese es el andar de un verdadero Cristiano, ese es el andar de aquel que siempre es como un niño; inocente, sincero, simple, sin pleno conocimiento.

Un pequeño detalle. Cuando Jesús estaba en la cruz, Dios lo cubrió en el último instante de su vida carnal y allí fue donde Cristo mismo dijo: Consumado Es. Esto significa "Todo está hecho". Los que debemos seguir adelante sin detenernos somos nosotros, Él ya terminó.

Que Dios les bendiga.

divendres, de novembre 10, 2006

Obras ocultas

“…De allí que predicar, tal como todavía lo dicen muchos ministros, sin tocar el tema demoníaco, es tan incoherente como hablar del evangelio sin anunciar la salvación”.

Leyendo la “palabra del día” que mi querido hermano Néstor A. Martínez publica en su web ministerial, comparto la impresión que me causo y en concreto, su frase última. Destacando que nada tiene que ver con el propósito inicial de su comentario, pero que sí y mediante él, recibí la luz y palabra que a continuación quiero compartirte hoy.

Como bien tú debes saber; son muchos los que predican una vida futura, un día de mañana eterno después de la muerte, una nueva vida después de la presente, en Cristo Jesús. Bien, ello es incorrecto, te diría yo incluso -por no decir del todo seguro- una doctrina con entremezclados matices carnales y anímicos muy bien encubiertos por la tradición y pasar de los años y como no, por la inevitable necesidad de subsistir por siempre, aunque bien sabemos -o deberíamos de una vez reconocer- que ello no es posible en este cuerpo carnal que Dios y en su gracia nos ha dado para Su gloria.

Sin darnos cuenta, el buscar a Dios por un día de mañana eterno, por una nueva vida, en Cristo Jesús, es un oculto reconocer que no se quiere morir, que no se quiere dejar de ser, de existir… Y de no ser correctamente ministrado conforme a la verdad del Evangelio, puede terminar condicionando el más profundo ser anímico y carnal, y por ello; terminar siendo (entre otras cosas) causa de no haber logrado entregar la vida anterior que necesariamente a de ser crucificada hasta la muerte y sin reserva alguna, absolutamente ninguna, porque así Dios Padre lo dispuso para con todos sus hijos.

¿Por qué digo esto? bien, sencillamente porque nuestra fe ha de ir creciendo hasta lograr entender y creer a la verdad que, en Cristo el Señor, todo está hecho, consumado, y por lo tanto, deja de desearse aquello que en la gracia y misericordia de Dios Padre nos has sido ya dispensado.

Como todo deseo, una vez logrado y en un primer momento, uno se goza de ello, después se habitúa, y finalmente; se tiene la certeza y convicción de que por siempre lo disfrutaremos porque lo vemos (la vivimos) cada día y en cada momento, por lo tanto, nuestra vida, y en este caso, nueva vida eterna por Su gracia recibida, ha de empezar a centrarse en otros aspectos de la vida en Espíritu, en otras metas, en otros neceseres, y que en el caso de los que creen a la verdad en Él, bien saben que será Dios mismo quien les irá proveyendo en cada momento y a tal cual vaya siendo necesario para el bien de toda la Iglesia y Cuerpo de Cristo, y el suyo propio.

Por lo tanto, si no logramos creer plenamente y a la verdad que, en Cristo el Señor, hemos muerto y nuevas criaturas somos por que de Él y en la gracia recibida de Dios Padre, por su amor, por que así Él lo dispuso, hemos nacido de nuevo; nada habremos logrado por la sencilla razón que inevitablemente continuaremos andando por obras de la carne y mediante las cuales, nuestro más profundo ser anímico aun no quebrantado y por ello, no entregado y sometido a la voluntad de Dios, pretenderá aun justificar su salvación, o si se prefiere, vida eterna que de Dios Padre y en su gracia recibimos al creer en Su Hijo.

No es fácil lograr comprenderlo a primeras, bien lo se, se necesita tiempo y por sobre todo; la gracia de Dios Padre para a la verdad entenderlo y por ella; lograr verse en la necesidad imperiosa de reconocer que ante Dios y Jesucristo el Señor todo está hecho, consumado, que nada somos, que nada podemos, y, que todo lo anterior ha muerto y ahora ya, en su gracia, nuevas criaturas somos por Él, y, en Él.

Hemos muerto, hemos nacido de nuevo, todo está hecho, consumado y simplemente hay que ir tomando a tal cual Dios nos va dado en su gracia, y conforme su luz nos va llegando; entendemos, andamos y como no, vencemos. Por lo tanto; toda obra que de nosotros mismos nazca, que por nosotros mismos realicemos, con la pretensión de ganarnos -o no perder- la salvación y vida eterna que al creer y a la verdad, en Cristo Jesús, tenemos conforme a la promesa de Dios Padre, será y siempre una obra carnal, anímica y pretenciosa; condenada a muerte, a desaparecer, sin valor alguno, ya que por mucho esfuerzo y entrega que nos haya supuesto, nada habrá logrado ante Dios, para por ellas ser salvos.

Es la Palabra quien bien nos dice que nada somos, nada tenemos, que todo cuanto podamos ser y somos, de Él, y en su gracia, lo hemos recibido. Nada hay en nuestro pecaminoso ser anterior que pueda lograr ganarse la nueva vida que por creer en Cristo el Señor y en gracia de Dios Padre recibimos, ya que esta vida viene y vuelve de donde siempre y para siempre ha existido, de Aquel que es el Dios eterno, el Cristo, el Hijo del Dios viviente.

Que Dios les bendiga.