dissabte, de novembre 03, 2012

¿Qué es tener fe?...


¿Creer en Dios? No. ¿Creer en la Iglesia? No. ¿Creer en los sacramentos? No. ¿Ir a misa? No. ¿Ir al culto quizás? No. ¿Creer en Jesucristo? No. ¿Creer quizás en lo santos? No. ¿Creer en los líderes? No. ¿Creer en la Biblia? No… Entonces pues, ¿qué es la fe? Leamos:

Heb. 11:1 Tener fe es tener la plena seguridad de recibir lo que se espera; es estar convencidos de la realidad de cosas que no vemos.

Tener fe es tener la plena seguridad de que Dios cumplirá su Palabra, sus promesas, ante cualquier adversidad que se presente en nuestras vidas. Tener fe es estar convencido de la realidad de las cosas que aun no logramos ver, sabiendo y sin dudar que Dios ya ha dispuesto todo lo necesario para que acontezcan conforme a su Palabra y Promesas.

Muchos son los que dicen: -Yo tengo fe. Pero lo hacen en el sentido de que practican ciertos ritos, ciertas costumbres, que acuden a ciertos lugares, que creen que hay un Dios, incluso un Señor Jesucristo… pero todo ello NO ES FE. La fe es tener plena confianza en Dios, y estar completamente seguros que Dios cumplirá su Palabra, sus Promesas.

Es el peligro de la religión, cuando esta sustituye la fe por métodos, actos, símbolos, etc. que nos llevan a sentirnos cerca de Dios, pero que de nada sirven ante las pruebas del día a día, donde solo por fe pueden ser superadas para la gloria de Dios.

Tener fe, es tener plena certeza de lo que se espera, y un total convencimiento de que sea cual sea nuestra situación, nuestra necesidad, nuestro anhelo, Dios siempre obrará, sin tardar, conforme a su Palabra y Promesas.

Tener fe no es creer en Dios, sino CREERLE a Dios. Aspectos muy distintos. No es lo mismo creer en Dios (los demonios también creen y tiemblan de miedo. Stg. 2.19-20), que CREERLE a Dios.

La fe solo es puesta a prueba cuando todo es en apariencia contrario a la Palabra de Dios, a sus Promesas. La fe no se fundamenta en el ver, sino en el creer que Dios cumplirá lo prometido, lo anunciado, lo revelado, y sin tardar.

La duda, el desconsuelo, la desesperanza, el sentimiento de soledad, el temor, la desconfianza, los amuletos, la suerte… –es demasiado larga la lista como para escribirla–, todo ello, manifiesta una clara falta de fe, porque si leyésemos la Escritura, si atendiésemos todo cuanto Dios nos dice, de modo alguno todo ello podría tener lugar en nosotros y, mucho menos, impedir la paz y el gozo que se halla en Cristo Jesús.

Y la fe, mi apreciado lector, solo hay un modo de alcanzarla, y no es otro que leyendo la Escritura, para ser llenos de la Palabra de Dios que, en su momento justo, ante la prueba, nos será recordada para mediante ella, si la tomamos como verdadera, vencer en Cristo Jesús el Señor todas las vicisitudes y pruebas.

Escrito está:

Rom. 10:17 Así pues, la fe nace al oír el mensaje, y el mensaje viene de la palabra de Cristo.

Así pues, no lo dudes. Si no eres un habitual lector de las Escrituras, si nunca las lees, o peor; nunca las has leído, puedes estar seguro que tu fe no está siendo conforme al Evangelio, conforme al mensaje de vida eterna, sino conforme a tus propios razonares y pensamientos, y estos, ante la necesidad, ante la adversidad, ante sea cual sea la prueba, en nada te podrán ayudar, y poco Dios por ti hará, por tanto que:

Heb. 11:6 Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan.

Esta es, si así lo deseas y consideras, tu reflexión para hoy. Ahora es el momento de preguntarte, ante el Señor, si siempre y ante la adversidad confías o no plenamente en Él, o por el contrario... Es tiempo de oración, tu oración a solas con Dios.

La gracia de nuestro Señor Jesucristo, el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sea contigo y los tuyos. Amén.

En Cristo Jesús, Raül Gil
–I♥LaCasa–

Reflexion en espíritu y verdad...


El Señor os bendiga.

1Cor. 15:50.- Pero esto digo, hermanos: que la carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios, ni la corrupción hereda la incorrupción.

Hoy, orando, he podido contemplar y de nuevo el rostro de Cristo. Siempre que ello y por su gracia nos es dado, siempre que él se deja ver, quedamos nosotros totalmente al descubierto y nos son mostradas las más ocultas intenciones de nuestro corazón. Tanto las buenas, como las malas. Ambas nos son mostradas cuando le pedimos al Señor que sea él quien nos juzgue, quien nos escudriñe, quien saque a la luz las verdaderas intenciones de nuestro corazón. El Señor no duda en mostrarnos como nos ve él si así se lo pedimos, si le decimos: Señor muéstrame como me ves tú!

Incomprensible para la mente carnal, para la vida anímica, he entendido que, aquello que pido al Señor para mi vida en oración reclama de una tremenda disciplina, de una constante corrección. De ahí que sobre mi y constantemente esté obrando la mano de Dios sin descanso alguno. Por ello es que desde hace mucho tiempo no alcanzo ninguna satisfacción para mi carne, para mi yo. De ahí que en nada crezco, que en apariencia en nada soy bendecido, a tal cual mi ser y mente carnal entiende debería ser la bendición.

Si le pedimos a Dios ser verdaderamente humildes, él esta petición la escucha, la toma muy en serio, y empieza la obra del Espíritu Santo en nosotros. Pero claro, la verdadera humildad es muy distinta y distante de aquella que el hombre entiende por ser humilde. Y para llegar a poseerla, primero, uno ha de ser quebrantado, roto, humillado... y ello tiene un precio: EL "YO" QUEDA ANULADO. El gozo para si, el reconocimiento, la satisfacción personal, el recibir nada a cambio, queda excluido y en cada vez más alto grado.

Si le pedimos a Dios que divida nuestra alma de nuestro espíritu; de nuevo le estamos pidiendo que aplique disciplina y corrección. Y ello tiene un precio, siempre es el mismo, la aniquilación del yo tan arraigado en nuestro ser carnal y anímico.

Si le pedimos a Dios amarle más; de nuevo le estamos reclamando disciplina y corrección, porque el hombre natural NO PUEDE AMAR A DIOS. Y el Espíritu Santo obrará nuevamente para llevar nuestro yo, nuestro ego, nuestro ser anímico y carnal, a la cruz juntamente con Cristo.

Si le pedimos a Dios que todo en nosotros sea para su gloria, que esta no le sea robada, que todo en nosotros sea luz y sal; de nuevo estamos pidiendo a Dios que quite de nosotros toda intención personal, toda ganancia, todo reconocimiento por parte de los demás que reclame y, por ello llene, nuestros egos...

Son estas, las oraciones en Espíritu y Verdad, las que terminan provocando en nuestra vidas tanta aparente contrariedad y desdicha incapaz de ser entendida y mucho menos aceptada por nuestra vida anímica. Oraciones estas que sí son escuchadas por Dios. Oraciones que reclaman que la cruz de Cristo obre en nuestras vidas hasta lo más profundo de nuestro ser. Oraciones donde el yo, el ego, el mirarse a uno mismo, no tiene lugar, porque son oraciones que reclaman que la cruz nos sea aplicada en nuestras vidas vez tras vez y, cada vez, en más profundidad. Y la cruz, mi querido hermano, es un morir, un desprenderse de la vida anterior para la gloria de Dios.

No recuerdo haberle pedido nunca a Dios, en su presencia, en plena comunión, nada para mi conforme la mente carnal, conforme el ser anímico desea. Si que lo he hecho por momentos, y en diversas ocasiones, cuando me dejo llevar por los sentimientos y las emociones, pero nunca en comunión plena, nunca en su santa presencia.

Ahora entiendo el por qué de muchas de las actuales aparentes carencias que en mi vida se dan. Ni más ni menos que todas ellas me "obligan" a que Dios sea el centro, a tal cual en oración le ha sido pedido. Peticiones que como ya he dicho, reclaman y precisan de un alto grado de disciplina y corrección. De un entrenamiento diario que produce dolor, en el alma, en todo cuanto procede de nuestro yo y que es un impedimento para el que ha sido, en oración verdadera, el anhelo y deseo más profundo de nuestro corazón ante el Señor. Corazón este ahora si de carne, que no de piedra, y que nos ha sido dado por Dios.

Mi querido hermano, entiende bien: si pides a Dios conforme a su voluntad, a tal cual el corazón de Cristo, ten por seguro que todo deseo nacido de la carne que en ti se de, de modo alguno podrá tener lugar. El Espíritu Santo obrará y obrará, hasta que cada uno de ellos sea llevado a la cruz juntamente con Cristo. En la vida nueva, el yo, no tienen lugar y cabida alguna: LA CARNE Y LA SANGRE NO PUEDEN HEREDAR EL REINO DE DIOS.

Mat. 7:14.-  porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan.

La gracia de nuestro Señor Jesucristo, el amor del Padre y la comunión del Espíritu Santo sea con todos vosotros, amén.

En Cristo Jesús, Raül Gil

divendres, d’octubre 26, 2012

No todo el que dice Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos...


Son muchos los que presumen de creer en Cristo Jesús, de ser creyentes en Dios. Son muchos los que no dudan en acudir donde bien les pueden ver, donde pueden mostrar a todos que ellos también creen y son buenos cristianos. Pero también son los muchos de estos mismos los que se niegan a dar testimonio del Señor, del Evangelio, de la vida en Cristo, de la necesidad de creer en Jesucristo para poder alcanzar el perdón de los pecados y, por sobre todo, la Salvación y vida eterna.

Los hay que les resulta muy fácil acudir donde todos los puedan ver. Incluso les resulta muy fácil hacer buenas obras para que todos vean cuan buenos son, cuanto hacen por el prójimo, pero NUNCA les ves hablar de Jesús, y es más; cuando alguien habla de Jesús, cuando lo manifiesta abiertamente, los miran como si fuesen bichos raros, como si ello fuese extraño, sin darse cuenta que todo quien dice creer, si no manifiesta a Cristo, si no habla de Él, simplemente es que no le ha conocido, y mucho menos de Él se ha enamorado, porque ¿Quién estando enamorado no habla de su amado?

Mal camino ha tomado quien confía en las obras, pero omite hablar de Cristo Jesús. Las obras NO SALVAN A NADIE. Salva la fe en el Señor Jesucristo. Y quien tiene verdadera fe, tiene una relación muy personal e intima con el Señor, y no puede dejar de hablar de Él, por la sencilla razón que el Señor es su todo: su vida, su gozo, su paz, su consuelo, su alegría, su esperanza, su anhelo, su deseo, su ayuda, su sustento...

No te engañes; quien es de Cristo y en verdad, habla de Cristo. Quien le ha conocido y ha alcanzado la gracia de tener una personal e íntima relación con Él no se calla, sino que se goza manifestándolo al mundo entero. Pero quien solo es creyente de apariencia, y pretende justificarse ante los hombres, y lo peor, ante Dios, mediante sus obras... siento decirlo pero ni es creyente, ni es nada, es un simple religioso que se ama así mismo.

Santiago, en su epístola, nos dice que una fe sin obras, es una fe muerta. Pero yo te digo que las obras, sin la fe, son obras que condenan a aquellos que solo actúan para que todos los vean, pero a la hora de la verdad, cuando hay que dar la cara por el Señor...

No soy quien para juzgar a nadie. El juicio solo le corresponde a Dios. Pero mírate bien a ti mismo, porque si dices creer, pero nunca hablas del Señor, te estás engañando a ti mismo y vas camino de condenación. Y esto solo es para reflexión, tu reflexión de hoy. El Señor te bendiga.

Mat. 23:23   ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque diezmáis la menta y el eneldo y el comino, y dejáis lo más importante de la ley: la justicia, la misericordia y la fe. Esto era necesario hacer, sin dejar de hacer aquello.

En Cristo Jesús, Raül Gil
 –I♥LaCasa–

dimarts, d’octubre 23, 2012

La Palabra que sale de los labios de Dios siempre cumple su misión...


Isaías 55.11.- así también la palabra que sale de mis labios no vuelve a mí sin producir efecto, sino que hace lo que yo quiero y cumple la orden que le doy.

Dios cuand
o te llamó, lo hizo por medio de su palabra. Palabra que saliendo de sus propios labios, de su boca misma, llegó a ti, te cambió, te volvió a Él y te dio nueva vida. Palabra de vida que Dios y en su gracia te hizo llegar para tu bien mayor. Palabra que cumplirá su propósito, que no volverá a Dios vacía, y que será prosperada en aquello para lo cual Dios la envió.

No eres tú, sino Dios, quien te ha dado nueva vida en Cristo Jesús. Ha sido la Palabra, venida de parte de Dios, quien te ha convencido y por ello hoy crees en Jesucristo y le has aceptado en tu vida como tu único salvador.

Ha sido su palabra la que te ha dado nueva vida, la que te ha trasformado y te va prosperando NO en aquello que son los deseos de tu carne, de tu vida anímica, de lo que entra por tus ojos y que del mundo procede y este te ofrece, no; sino en el plan de Dios eterno que Él ha dispuesto para ti, y por medio de ti, para todos los que en verdad son suyos, para nuestro bien mayor.

Fue Dios, en su gracia, quien te vino a buscar, quien llamó a tu puerta, quien te habló y pidió cortesmente que le dejases entrar en tu vida; quien te ganó para sí, quien te hizo decir sí, y quien hoy en ti vive y por siempre estará. Porque su palabra te dio nueva vida, y esta vida procede de Dios y a Él ha de volver, y no antes de cumplir aquello para lo cual Dios personalmente te la hizo llegar… Es tiempo de reflexión. Es tiempo de que prestes atención y escuches que te está diciendo ahora mismo, en este mismo instante, el Señor.

La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios y la comunión del Espíritu Santo sea contigo y los tuyos. Amén.

En Cristo Jesús, Raül Gil
–I♥LaCasa–

Reflexión: ¡El llamado de Dios!


Para todos aquellos que, ya habiendo madurado en la fe, están sintiendo el llamado de Dios para estos tiempos. La Paz del Señor sea con vosotros:

¿Sientes que Dios te está llamando? Bien, presta atención: Dios y solo Dios es quien puede llamar a sus siervos, a aquellos quienes le van a servir conforme a su plan eterno. Nadie puede levantarse por si mismo, ni por mandato o deseo de persona alguna, si en verdad va a ser usado por Dios para aquello que solo Él y en su sola potestad ha dispuesto para el bien de los muchos.

Pero cuando Dios te llama lo puede hacer de dos modos: 1) Te puede llamar hacia dentro, a formar parte de una comunidad establecida o; 2) lo puede hacer hacia fuera, es decir, a salir de ella y emprender un camino que va a necesitar por tu parte de ser andado por fe en su mayor grado de expresión. Sabiendo, y es importante no olvidarlo, que el Señor nunca te llamará a la división, porque la Iglesia es un cuerpo, el de Cristo, y Él su Cabeza, única cabeza. Pero Dios y en su potestad siempre llama para un propósito claro y para el bien, siempre, de todo su pueblo y sin acepción.

Quizás tú, hoy, aunque lo sientes, estés dudando del llamado de Dios porque ves que Él te está mostrando que has de salir fuera, del lugar donde te sientes cómodo y crees es donde debes estar y permanecer. Pero no olvides que el Señor y en ocasiones llama a salir del redil, a dejar de andar tras el rebaño, para un propósito mayor y conforme a su voluntad.

Leamos y reflexionemos que nos dice la Escritura:

2 Sam 7. 8 Por lo tanto, dile a mi siervo David que yo, el Señor todopoderoso, le digo: ‘Yo te saqué del redil y te quité de andar tras el rebaño para que fueras el jefe de mi pueblo Israel; 9 te he acompañado por dondequiera que has ido, he acabado con todos los enemigos que se te enfrentaron y te he dado gran fama, como la que tienen los hombres importantes de este mundo. 10 Además he preparado un lugar para mi pueblo Israel, y allí los he instalado para que vivan en un sitio propio, donde nadie los moleste ni los malhechores los opriman como al principio, 11 cuando puse caudillos que gobernaran a mi pueblo Israel. Yo haré que te veas libre de todos tus enemigos. Y te hago saber que te daré descendientes, 12 y que cuando tu vida llegue a su fin y mueras, yo estableceré a uno de tus descendientes y lo confirmaré en el reino. 13 Él me construirá un templo, y yo afirmaré su reino para siempre. 14 Yo seré para él un padre y él será para mí un hijo. Y cuando cometa una falta, yo le castigaré y le azotaré como todo padre lo hace con su hijo, 15 pero no le retiraré mi bondad como se la retiré a Saúl, al cual quité para ponerte a ti en su lugar. 16 Tu dinastía y tu reino estarán para siempre seguros bajo mi protección, y también tu trono quedará establecido para siempre.’ ”

Ahora bien ¡cuidado! Para nosotros solo hay un Rey y Señor, Jesucristo. Nunca lo olvides. Y es a Él a quien hemos de servir y representar siempre, como verdaderos enviados de parte de su Señor. Teniendo muy presente, en todo momento, que todo cuanto hagamos, todo cuanto Dios y en su gracia obre por medio de sus siervos, nos ha de llevar a decir cuando hayamos hecho todo lo que nos ha sido ordenado, y conforme la enseñanza del Señor:

Luc. 17:10 Así también vosotros, cuando hayáis hecho todo lo que os ha sido ordenado, decid: Siervos inútiles somos, pues lo que debíamos hacer, hicimos.

Y no, de ningún modo te estoy diciendo que salgas de lugar alguno. Y mucho menos que vayas a lugar alguno, o que te unas a nadie en concreto. Solo te digo que Dios es Dios, y solo el Señor es quien puede y en verdad mostrarte cual es su voluntad y, sea cual sea esta, si en verdad has sido por Él llamado, es la que has de llevar a cabo aunque te suponga abandonar todo cuanto conoces, todo cuanto te da seguridad, todo cuanto incluso en apariencia es contrario a lo que te han enseñado hasta el día de hoy.

Pero eso sí, ten muy presente que Dios nunca obra contrario a su Palabra. Nunca va más allá de aquello que ya nos ha sido revelado y que la Iglesia de todos los tiempos ha aceptado y acepta como verdad de Dios de forma unánime y sin división ni aversión alguna. Todo cuanto de Dios venga a nuevo siempre será conforme su Palabra, sin salirse de ella, y mucho menos contradecirla de modo alguno. Pero Dios te puede llamar de un modo a su obra que tan siquiera habías logrado imaginar. Por ello no te aferres a lo conocido, sino deja que sea Dios, y solo Dios, quien te muestre cual es su voluntad, sin olvidar, porque escrito está, que:

Jer. 17:5 El Señor dice: “Maldito aquel que aparta de mí su corazón, que pone su confianza en los hombres y en ellos busca apoyo."


Y lo repito: No te estoy diciendo ni que salgas, ni que entres, solo te indico que la voluntad de Dios está por sobre todas las cosas, y que si Dios te está llamando tanto a entrar, como salir, es porque tiene un plan que, aunque hoy no lo veas ni entiendas, en su momento los debidos frutos dará para Su Gloria.

No te aferres a lo conocido, a lo que te da seguridad. Da el paso de fe, espera y confía en Dios y verás su gloria. Pero antes de dar el paso, sea cual sea este, no lo hagas sin tener la plena certeza y convencimiento de que está siendo y en verdad la voluntad de Dios la que te está convenciendo, y si estás dispuesto a entregar tu vida hasta el final, sea cual sea el precio que hayas de pagar.

Viene un tiempo de cambio. Dios, y todos sus hijos lo vamos viendo, va a obrar de un modo fuerte y potente. Estate preparado, porque si en verdad eres uno de los suyos, de un momento a otro serás por Él llamado, y tendrás que salir (o entrar) únicamente con lo que es esencial: ¡CONFORME A LA PALABRA QUE DIOS Y PARA ESTOS TIEMPOS TE ESTÁ DANDO YA!

La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sea contigo y los tuyos.

En Cristo Jesús, Raül Gil
–I♥LaCasa–

Hola Papá, te vengo a decir que…


Ni más ni menos que esta es la actitud que todo creyente en Cristo Jesús ha de tener ante el único Dios verdadero. Ante el Todopoderoso. Tan simple como ello.

Jesús no vino a establecer ninguna nueva religión. Ni tan siquiera vino a imponer mandatos o leyes algunas. Todo lo contrario, Jesús vino a borrar de sobre la faz de la tierra todo aquello que resultaba ser un impedimento para acercarse al único y verdadero Dios, Padre de Jesucristo y Padre nuestro.

Consumado es (todo está hecho). Estas fueron las últimas palabras de Jesús en la cruz momentos antes de entregar su espíritu al Padre: ¡CONSUMADO ES! Ya nada más queda por hacer, ya todo cuanto Dios tenía que hacer en pos de nosotros ha sido hecho, consumado. Y hoy, gracias a Jesús tenemos acceso directo a Dios Padre, a su mismísima presencia. Un Dios Padre que nos ama como jamás nadie nos ha amado, y que está deseoso de manifestar su amor a todos cuantos en Él creen y confían.

Pero lo olvidamos. Olvidamos que Dios es Padre, un verdadero Padre. Olvidamos que Dios no dudó en darnos a su unigénito hijo en la cruz, para que borrase y eliminase por siempre todo obstáculo e impedimento hacia su santísima presencia. Que nuestro Señor Jesús vino a mostrarnos el camino al Padre, eliminando todo cuanto impedía el acceso al Dios verdadero, y que desde entonces todo quien cree en Cristo Jesús, el primogénito del Padre, le es dada la potestad de ser hecho hijo de Dios.

Nunca hemos de olvidar que Dios es Padre, nuestro Padre, y que nos ama. La próxima vez que acudas a Dios, hazlo como un verdadero hijo, tomando tu lugar y confiando plenamente en que Él te escuchará, te atenderá y te dará todo cuanto le pidas si ello es conforme a su Palabra y voluntad. Y sin dudar que Él te ama, y que está deseoso de mostrarte y manifestarte su amor por ti. Qué siempre está ahí, que nunca cambia, que nunca te olvida, y que jamás te desamparará por grandes que sean las dificultades que se presenten en tu vida, y cada día.

No. No mires a Dios como un ser lejano, como un Padre que no vela por sus hijos, como un ser extraño, como si fuese un desconocido. No, todo lo contrario: mira a Dios tal como es, tal como la Palabra nos lo muestra y da a conocer. Un Dios Padre que no ha dudado en enviar a su Hijo, nuestro Señor Jesucristo, para que pagase con su propia vida el precio por nuestro rescate.

Dios es Padre. Ni es una religión, ni es un método, ni mucho menos es una filosofía. Dios es el Padre de tus sueños. Confía en Él, porque Él confía plenamente en ti, y por ello no dudo en venir a rescatarte y darte nueva vida juntamente con su unigénito Hijo Jesucristo, nuestro Señor. Tanto te ama Dios, tanto confia en ti, que no ha dudado en venir a buscarte y dar su vida, como hombre verdadero, por ti.

La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sea contigo y todos los tuyos. Amén.

En Cristo Jesús, Raül Gil
-I♥LaCasa– 

dimecres, de maig 19, 2010

Sigue andando...


Que la Paz del Señor sea contigo:

Si has andado hasta aquí, no dudes y sigue andando. La vida en Cristo es un camino que hay que andar cada día, paso a paso, y bien sabiendo que en el momento que dejes de andar, en ese mismo momento dejarás de hacer camino.

Dios, hoy, no quiere miembros de iglesias, de grupos, no. Dios hoy reclama lo que siempre ha reclamado: UNA RELACIÓN PERSONAL CON ÉL.

Dios hizo un pacto, y este pacto sigue estando vigente por tanto que fue sellado con la propia sangre del Hijo. Un Hijo que dio su vida por todos nosotros a cambio de nada. Sin merecer castigo alguno, Él, cargó en la cruz con todos nuestros pecados. Y ello lo pudo hacer porque en él no había pecado alguno.

Debemos entender que si el hombre, por si mismo, pudiese lograr salvarse, ser agradable a Dios, no habría sido en absoluto necesario que el Hijo muriese en la cruz por nosotros.

Es un error común el creer que podemos hacer algo por agradar a Dios, que podemos por nosotros mismos "ganarnos el cielo", pero ello es un tremendo error, ello es justamente NEGAR AL HIJO.

Si no entendemos que sin Cristo, y como bien él nos dice, nada podemos, no lograremos hallar el camino, el estrecho y angosto camino, que nos lleva a la presencia de Dios Padre Todopoderoso mismo.

En verdad nos dice el Señor que hemos de nacer de nuevo, del Espíritu, y ello supone un precio. ¿Qué precio?... uno tan elevado que ningún hombre puede pagar y, por ello, Cristo Jesús murió en la cruz, cumplió, y Dios lo resucitó de entre los muertos confirmando con ello que en verdad el Hijo hizo todo cuanto Dios le reclamó por todos nosotros, y lo sabemos porque el mismo Hijo, en la cruz, dijo: CONSUMADO ES!

Y recuerda que es Jesucristo mismo quien te dice:

Jn 5.34.- Pero yo no dependo del testimonio de ningún hombre. Solo digo esto para que ustedes alcancen la salvación.

Que la gracia de nuestro Señor Jesucristo, el amor del Padre y la comunión del Espíritu Santo sea contigo.

dissabte, de maig 08, 2010

Ser cristiano no es fácil...


 Mi querido hermano:

Ser Cristianos no es fácil. Es un camino estrecho y angosto, que pocos logran hallar. Es el mismo Señor Jesucristo quien así lo enseña a sus discípulos y en la Escritura escrito está. 

Quiero que entiendas que la Iglesia es el Cuerpo de Cristo. Y te indico esto para que empieces a ver que no todo quien dice ser de Él, a la verdad lo es. Es por ello que te indiqué que si en verdad quieres conocer a Cristo, el verle cara a cara, a tal cual es, empieces a olvidarte de lo que hasta hoy has creído que era la Iglesia. 

Como cuerpo de Cristo que es, solo pertenecen a ella todos cuantos están unidos a la cabeza, que lo es ÚNICAMENTE Cristo. En concreto la Escritura dice que son hijos de Dios aquellos que son guiados por Su Espíritu. 

No, no todo el que dice Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino únicamente aquellos que hacen la voluntad del Padre. Y ello es ENSEÑANZA DE JESUCRISTO. 

Por desgracia, hoy, la "iglesia" institucional, está siendo y en verdad una piedra de tropiezo para todos cuantos quieren creer. De hecho ni están entrando ellos, ni dejan a nadie entrar. 

Solo hay un camino que conduce al Padre, y este lo es Jesucristo. Es Él quien nos dice, quien nos afirma: "YO SOY EL CAMINO, Y LA VERDAD, Y LA VIDA, solo por mi podéis llegar al Padre". 

Si lees las Escrituras, como ya te indiqué, en ellas, en concreto en Jeremías, y en Zacarías, nos es indicado cual es el Pacto, el Nuevo Pacto, que Dios prometio y que se cumple a la perfección en Cristo por medio de su sacrificio en la Cruz. 

Es un pacto que Dios hizo, y que lo confirmó con la propia sangre de su Hijo, que es Dios y en si mismo, y lo avaló, resucitándole de entre los muertos. Un pacto en el cual Dios, en su gracia, NOS PERDONÓ TODOS NUESTROS PECADOS, pero atento, nos los perdonó a todos cuanto aceptamos el sacrificio de su Hijo para perdón de nuestros pecados. Los pecados no le son perdonados a nadie que no crea en el Hijo, en Jesucristo el Señor, porque de ser así, no hubiese sido necesario que Él muriese en la cruz. No, muchos son los que ven a un Dios amoroso, pero se olvidan que a su vez es TREMENDAMENTE JUSTO. Y el amor de Dios está fundamentado en su justicia, y Dios no puede amar de forma injusta, y por ello, tuvo que ser Él quien pagase en la persona de su Hijo, el precio de nuestro rescate ... 

Nuestro Señor Jesucristo MURIÓ por todos. Pero únicamente le son perdonados los pecados a aquellos que en Él creen. Y nada más pide Dios para el perdón de TODOS nuestros pecados, que creemos en su Hijo, el que Él nos ha dado. 

Que Dios os bendiga, y que nuestro Señor Jesucristo derrame su gracia sobre todos vosotros.

dilluns, d’abril 19, 2010

Compartiendo con el Señor...


Hola Mi Señor, buenos días:

Solo tú sabes la verdad sobre mi vida, eres tú Señor quien conoce cada uno de mis pensamientos, de mis dudas, de mis... Señor solo tú sabes cual es mi desierto.

Ando, sufro, me veo derrotado de continuo, y bien sabes que me resulta ya imposible dar un paso. Todo cuanto hasta hoy he vivido, todo, ya es un sin sentido que provoca en mi un tremendo vacío al comprobar que a la verdad no te he buscado a ti. No mi Señor, sino que en todos los aspecto he andado buscando mi placer, mis intereses, el sentirme bien, el...

He acudido a ti mi Señor y siempre, con el único interés de ser yo el que saliese beneficiado. Siempre he acudido a ti para recibir algo a cambio, y olvidando que tú mi Señor ya lo hiciste todo por mi, por los míos, por... Señor; ¿por qué me cuesta tanto el estarte agradecido?.

Hoy vengo a ti mi Señor de nuevo derrotado, sin fuerza alguna. Viéndome cada día más alejado, porque confundí la fe, con el sentirme lleno a mi mismo. Porque confundí el amor, con sacar algo a cambio, porque creyendo estar haciendo tu voluntad, a la verdad únicamente buscaba el llenar mi ego, el sentirme satisfecho.

No se orar, hoy se que no se orar, pero hay una Palabra, que es verdad, que bien nos dice que no sabemos orar, y hoy la quiero tomar como mía, acudir ante ti y decirte en voz bien alta: MI SEÑOR, NO SE ORAR. ENSEÑAME A ORAR.

Son años los que he andando viviendo una hermosa experiencia, en la cual te sentía, te podía vivir en mi cada día, pero hoy se que ello mismo es un gran impedimento y que me condiciona a vivir no por fe, sino por sentimiento, y ello hoy mi Señor, ello, NO LO QUIERO.

Mi Señor y mi Dios, en ti confío. Solo tú puedes sacarme de este error, y es por ello que a ti, Espíritu Santo que moras en mi, a ti te pido que me des luz, que escudriñes mi corazón, mis intenciones, mis más profundos y oscuros pensamientos que bien se que los hay y que son el mayor impedimento para poder y en verdad manifestar la nueva vida increada que de ti mi Dios emana.

Buenos días mi Señor y mi Dios, en ti confío. Te bendigo.

divendres, d’abril 16, 2010

Mi Dios, mi amigo...


Mi estimado hermano; que la Paz del Señor sea contigo. 

Después de mucho tiempo creyendo que andaba con el Señor, un día no muy lejano, entendí que todo en mi era puro egoísmo, por tanto que no buscaba a Dios por lo que Él es, sino por todo cuanto por mi parte deseaba de Él obtener. 

Fue por su gracia que logré entender que tenía un Dios, pero no UN AMIGO. Tenía un Dios al cual siempre acudía con mis problemas, con mis necesidades, con todo cuanto me impedía sentirme gozoso en mi carne. Pero sin darme cuenta que a la verdad ni lo estaba amando, ni tan siquiera le estaba correspondiendo con mi amistad, porque todo era para un interés único, los placeres y anhelos de mi carne. 

Hoy, y a pesar de haber sentido a Dios como dudo que nadie lo haya sentido —por años sentí a Dios— hoy aborrezco todo sentimiento por tanto que sólo sirve para llenarme de placer a mi mismo y conforme a mi ego.

No, no quiero a un Dios que me de todo lo que necesito, que cubra todos mis deseos, que me libre de lo que corresponde a una vida como cualquier otra vida, no: quiero UN AMIGO en el que pueda confiar y saber que sea cual sea la situación y por grave que esta sea, EL ESTARÁ CONMIGO, pero sin la necesidad de que me de nada a cambio más allá de su  amistad mismo. 

Nada quiero más que ser amigo de Dios. Él ya lo es mío, porque su Hijo me libro de la enemistad, pero aun me queda un largo camino para ser yo digno de que Él pueda llamarme amigo. Porque un amigo que siempre va con sus problemas, buscando siempre el sacar algo a cambio, con la intención de salir y siempre del encuentro beneficiado... NI ES AMIGO, NI TIENE AMOR, NI VALOR ALGUNO. 

Dios me ha dado la vida natural, y esta vida la quiero vivir COMO TODO EL MUNDO LA VIVE y con todo cuanto ella me ofrezca, no quiero ser más que nadie... sólo quiero una cosa y me repito: SER AMIGO DE DIOS, Y QUE EL ME CONSIDERE UN VERDADERO AMIGO. 

No se si llegas a entender de que te hablo, pero únicamente pido ser su amigo y que Él me reconozca como tal. NADA MÁS DESEO, ese es mi único anhelo. Y no es fácil ello, no, YO SOY EL ÚNICO IMPEDIMENTO, de ahí la necesida imperiosa de morir a uno mismo y sus deseos, conforme nos mostró Cristo mismo. 

Que la gracia de nuestro Señor Jesucristo, el amor del Padre, y la comunión del Espíritu Santo sea contigo y los tuyos.

dijous, de març 18, 2010

El final de los tiempos...




Mi querido hermano; hoy te comparto esta reflexión, y pido a Dios que sea Él quien te de en su Luz, debida Luz, y sea el Espíritu Santo quien tomando de Cristo te lleve al debido entendimiento que te sea necesario.

Estamos en un tiempo que perfectamente podría estar indicando el final de los tiempos, pero que aun es temprano como para meternos de lleno en ello como base y fundamento de nuestras enseñanzas.

En base al libro del profeta Hageo, no quiero ver lo que está diciendo Dios hoy más allá de uno mismo, de mi mismo. De ser y primeramente en mi donde busque, en Él, el ser templo de Dios, morada del Espíritu Santo. El tiempo de las grandes congregaciones, de los grandes avivamientos, de... todo lo que hasta hoy hemos visto y que claramente se está viendo que se va derrumbando, ello, ya forma parte de otro tiempo.

Hoy, y es lo que entiendo de Él; Dios nos está reclamando el que seamos VERDADEROS templos, que en nosotros pueda morar su Espíritu, que pueda hallar reposo el Espíritu Santo, y por ello, Dios, pueda manifestar su gloria.

Hemos de buscar el reino de Dios y su justicia, y se puede hallar, porque nos es dicho que lo busquemos, y quien busca, en Cristo, halla. Y bien sabemos que nos es dicho que todo lo demás vendrá por añadidura.

Tú, al igual que todo debido cristiano, has vivido momentos de "sin Dios", donde parecía que Dios te había dejado de lado, abandonado... ya hace tiempo, cuando aun andabas por sentimiento, y bien recordarás cuanta soledad hallabas en ti, cuan desamparado te veías al no poder contemplar a Dios cara a cara. Habías comido de su pan y, ahora; nada te podía saciar más que su presencia, que hoy lo es ya y por su gracia SU VOLUNTAD.

Pues imagínate como será el final de los tiempos de amargo, cuando Dios, que en todos de un modo u otro está obrando, incluso en los no creyentes, porque aun tienen la esperanza en algo, que es Él, pero no quieren aceptarlo... imagínate cuan doloroso será el día que Dios retire de sobre la tierra plenamente SU PRESENCIA. Lo has vivido, sabes lo penoso que es no hallar su presencia, pero aun así tenías esperanza en su Palabra, tenías su Palabra que es la que te sostuvo en esos días, pero imagina el día que Dios retire su presencia de sobre la faz de la tierra plenamente... ESE DÍA, Y SI DIOS LO ALARGASE MUCHO, NI LOS SUYOS LO RESISTIRÍAN... hay cinco vírgenes que se quedaron sin aceite en el esperar.

¿Por qué te hablo de ello?... porque si el final de los tiempos se está acercando, hoy, Dios ya no pide que crezcamos en número, sino en Cristo mismo. Que nos esforcemos por unirnos a Cristo, ser uno en Cristo, ser y en verdad templo de Dios, ser morada donde el Espíritu Santo pueda reposar y Dios a su vez mostrar su gloria. Porque de no ser así, y de acercarse el tiempo final, quien no esté preparado SE QUEDARÁ FUERA porque su aceite no le llegará para soportar el retraso, y ello sin la presencia de Dios en absoluto, ello, será MUY AMARGO Y BIEN LOS SABES.

Y si haciendo el bien, perseverando en la fe, buscando el rostro de Jesús, dejándonos ser vaciados de nosotros mismos por el Espíritu Santo, y siendo a su vez llenados del aceite que nos será necesario... si aun así el Señor se retrasa, no dudemos que por bien caminar; la Palabra, la Bendición, las Promesas, y todo cuando Dios nos ha ido preparando desde antes de la creación del mundo, nos será siendo añadido por Él mismo y sin dudarlo.

Que la Paz del Señor Jesucristo sea contigo y los tuyos. BENDICIONES, mi hermano.

divendres, de març 12, 2010

Mi estimado ateo...


Estimado no creyente en Cristo Jesús el Señor:

No depende de que el hombre quiera o se esfuerce, sino de que Dios tenga compasión. Debe entender que Dios amó al mundo, al mundo, es decir: A TODO SER HUMANO. Tanto, que dio a su unigénito Hijo para que todo aquel que en Él crea, no se pierda más tenga vida Eterna. Dios, cuanto tenía que hacer, por usted, por mi, y por todos, ya lo hizo. Fue en la persona de su Hijo que vino a consumar todos sus deseos y anhelos, y los entregó como don gratuito al mundo entero. Y el mundo es quien ahora decide que camino tomar, si el que Dios y en su amor ha dispuesto por medio de su Hijo, o bien el que en su libertad, la que Dios y a su vez le ha dado, decida andar.

Al igual que Dios amó al mundo, al igual que su Hijo murió por los pecados de todos, igualmente nosotros amamos a todo el mundo. No tenemos nada contra nadie, porque a fin de cuentas bien sabemos que nadie tiene nada si no le es dado de Dios. Al igual que sabemos que nadie puede venir al Hijo, si no le es dado del Padre, de Dios Padre mismo.

Por lo tanto, si hoy usted no cree, es porque Dios así, al menos de momento, lo ha dispuesto. Y nosotros no contendemos con Dios, siempre tratamos de hacer su voluntad, aunque NO SOMOS perfectos y erramos en muchas ocasiones, por lo cual damos gracias a Dios por habernos librado por medio de la Sangre de su Hijo de todas nuestras transgresiones.

Dios amó al mundo, y en este amor usted está incluido, y en el amor de Dios, le amamos. Lo único que podemos hacer por usted, y por todos, es predicar la Buena Nueva que se cumple en Nuestro Señor Jesucristo, bien sabiendo que todo aquel que es de los suyos, todos, oyen su voz y le siguen.

No se preocupe tanto, le amamos, en la medida que Dios le ama. Y nada más hacemos que hablarle de este amor que Dios a derramado en nuestras vidas y que hoy lo llena todo. El cual usted, en su libertad, lo puede tomar o lo puede dejar, es libre, Dios así nos ha creado, y... no dude que le amamos, tanto, como le ama Dios mismo, y que tan claramente lo ha manifestado y manifiesta por medio de su propio Hijo.

En el Nombre de Cristo, le bendigo.

dijous, de febrer 25, 2010

Más sobre la Sanidad Divina...


Dios ha establecido las leyes de la naturaleza, y si un Cristiano las incumple en su propio cuerpo, si no le da la debida atención, si no lo cuida como debe cuidarlo, siendo como es el templo del Espíritu Santo, la Escritura misma nos dice que Dios lo destruirá:

1Cor. 3:17 Si alguno destruye el templo de Dios, Dios lo destruirá a él, porque el templo de Dios es santo, y ese templo son ustedes mismos

¿Claro?... ningún creyente podrá pedir a Dios que lo sane, si antes no da debida solución al problema que está afectando a su cuerpo, y por consiguiente, al templo del Espíritu Santo. Y ello, porque el mismo creyente está siendo contrario a las leyes de Dios, y a la Palabra de Dios misma que claramente indica que hay que cuidar el templo, el cuerpo, y no destruirlo, porque sino Dios mismo lo destruirá a él, y Dios entre otras cosas lo puede destruir por medio de la enfermedad que como bien sabemos es el principio del camino hacia la muerte.

Así pues, por mucha fe que se tenga, por mucho que se le pida a Dios por sanar, Dios no obrará hasta que el creyente venga a razón, obre a tal cual es debido, deje de hacer el mal que está haciendo, y... entonces y solo entonces Dios lo sanará.

La enfermedad siempre es a causa de algo, bien un pecado no confesado, o bien un mal cuidar el cuerpo y templo de Dios, y Dios la está consintiendo para que el creyente venga o bien a arrepentimiento, o bien a atender debidamente el cuidado de su cuerpo. Y no, no sanará y por mucho que insista, ni por mucho que acuda a los hermanos, si antes no se pone a cuentas con Dios y aprenda a andar a tal cual Dios le está reclamando.

Dios utiliza la enfermedad para llevarnos a un conocimiento de nosotros mismos, que de otro modo no hallaríamos. Y a Dios no le agrada vernos enfermos, pero como buen Padre que es, bien sabe aplicar la disciplina necesaria para que vengamos a Él y atendamos su Voluntad conforme a su Palabra. 

Por lo general, Dios, no consiente la enfermedad más allá de lo que es estrictamente necesario. Por lo general, cuando el creyente ha visto su error, su pecado, su mal andar, aquello que Dios se ha propuesto mostrarle, la enfermedad deja de tener lugar.

Así pues no vean la enfermedad como algo que Dios está obligado a sanar, porque esta viene a tener lugar porque es necesaria para poder llegar a ciertos aspectos, conocimientos y demás, que de otro modo el creyente NO PODRÍA DE MODO ALGUNO HALLAR.

En Cristo Jesús, bendiciones.


La Sanidad Divina...


El creyente sabe que Dios le puede sanar. Y por ello, si enferma, lo primero que hace es acudir a Dios no a que le sane, porque tiene claro que Dios le quiere sanar, sino que acude a Dios para que Él le muestre cual es la razón y causa que le ha llevado a enfermar. 

El creyente genuino sabe que todo cuanto en él acontece, todo, es para su bien. Pues bien sabe que:

Rom. 8:28 Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados. 

Sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan para bien, y sabemos que todas son conformes al propósito de Dios. Y Dios no quiere que nos amemos a nosotros mismos, que es la principal razón por la cual, en cada ocasión que enfermamos, lo primero que hacemos es acudir en busca de sanidad, o bien en Dios, o peor: en la medicina tradicional antes que en Él. Y ello deja en claro un tremendo amor a uno mismo por sobre Dios.

No, el creyente genuino sabe que Dios no quiere, como Padre que es, que ningún hijo suyo sufra indebidamente. Dios no desea la enfermedad para nadie, y mucho menos el sufrimiento innecesario. De ahí que si enfermamos, sabemos que la causa y razón no está en Dios, sino en nosotros mismos, en nuestros indebidos actos.

Y lo primero que hacemos NO ES PEDIR SANIDAD A DIOS, sino el por qué hemos enfermado, el por qué ha venido sobre nosotros el mal. Y sin prisas, orando, y esperando en Dios, soportamos con fortaleza y resistiendo a la enfermedad, hasta que Dios nos muestre cual ha sido, o está siendo, la razón y causa de la misma en nosotros.

Una vez aclarado ante Dios, una vez Él nos ha mostrado la razón; si tenemos que pedir perdón y arrepentirnos, lo hacemos. Si hemos de dejar de hacer el mal que veníamos haciendo lo hacemos, si tenemos que reconocer nuestro exceso de amor propio, lo hacemos, y... es Dios quien nos ha de mostrar la causa y razón de nuestra enfermedad, y una vez ante Él aclarada, ante su luz vista, entonces pues no pediremos ser sanados, sino que sabremos que ya hemos sido sanados, porque Dios es fiel a Su Palabra. Pero no olvidemos que la causa de nuestra enfermedad y siempre, es por andar, o haber andando, contrarios a Su Palabra y Voluntad.

Una vez resuelta la causa, sin dudar será resuelta la consecuencia. A Dios no le agrada hacer sufrir a sus hijos, ni verlos sufrir, y como he dicho y por lo general la enfermedad no dudará más allá de lo que es estrictamente necesario, a no ser que Dios nos la quiera dejar en nosotros, como lo hizo con Tito, con Pablo, y otros más. Y ello, porque consideró que lo primordial era que anduviesen por su gracia, sin confiar para nada en su fuerza natural.

Que la gracia de nuestro Señor Jesucristo, el amor del Padre, y la comunión del Espíritu Santo sea con todos vosotros.     


divendres, de gener 08, 2010

Qué es la Lectio Divina?


La Biblia es la Palabra de Dios siempre viva y nueva. La Lectio Divina es un modo tradicional de orar la Sagrada Escritura de modo que la Palabra de Dios pueda penetrar en los corazones y poder crecer en una relación íntima con el Señor. Es un modo muy sencillo de orar, desarrollado y practicado por la Iglesia desde los primeros siglos.

Por algunos siglos leer la Biblia en la propia lengua fue casi imposible y esto condujo a una disminución en la práctica de la Lectio Divina. En estos últimos años, por fortuna, junto a toda la Iglesia, ha vuelto a reencontrarse la importancia de la Lectio Divina como un modo privilegiado de crecer en relación con Jesucristo. A través de la práctica individual y comunitaria de la Lectio Divina nos preparamos a la Palabra de Dios de modo que podamos mirar al mundo con los ojos de Dios y amar lo que vemos con el corazón de Dios.

La frase latina "Lectio Divina" significa "lectura divina" y describe el modo de leer la Sagrada Escritura: alejarse gradualmente de los propios esquemas y abrirse a lo que Dios nos quiere decir. En el siglo XII, un monje cartujo, llamado Guigo, describió las etapas más importantes de la "lectura divina". La práctica individual o en grupo de la Lectio Divina puede tomar diversas formas, pero la descripción de Guigo permanece como fundamental.

Guigo escribió que la primera grada de esta forma de rezar es la lectio (lectura). Es el momento en el que leemos la Palabra de Dios lenta y atentamente, de modo que penetre dentro de nosotros. Para esta forma de oración se puede escoger cualquier breve pasaje de la Escritura.


La segunda grada es la meditatio (meditación). Durante esta etapa se reflexiona y se rumía el texto bíblico a fin de que extraigamos de él, lo que Dios quiere darnos.


La tercera grada es la oratio (oración), es el momento de dejar aparte nuestro modo de pensar y permitir a nuestro corazón hablar con Dios. Nuestra oración está inspirada por nuestra reflexión de la Palabra de Dios.

La última etapa o grada es la contemplatio (contemplación), en la cual nos abandonamos totalmente a las palabras y pensamientos santos. Es el momento en el cual nosotros sencillamente reposamos en la Palabra de Dios y escuchamos, en lo más profundo de nuestro ser, la voz de Dios que habla dentro de nosotros. Mientras escuchamos, nos estamos transformando gradualmente por dentro. Evidentemente esta transformación tendrá un efecto profundo sobre nuestro comportamiento y, cómo vivamos, testimoniará la autenticidad de nuestra oración. Debemos meter en nuestra vida de cada día lo que leemos en la Palabra de Dios.

Estas etapas de la Lectio Divina no son reglas fijas que hay que seguir, sino simples orientaciones sobre cómo desarrollar normalmente la oración. Se encuentra una mayor simplicidad y una disposición mayor en escuchar que no en hablar. Gradualmente las palabras de la Sagrada Escritura empiezan a librarse y la Palabra se revela delante de los ojos de nuestro corazón. El tiempo dedicado a cada etapa dependerá si la Lectio Divina se hace individualmente o en grupo. Si el método se desarrolla para la oración en grupo, es evidente que será necesaria un mínima estructura. En la oración en grupo la Lectio Divina puede permitir el diálogo sobre las implicaciones de la Palabra de Dios en la vida cotidiana, pero no se debe reducir a esto. La oración tiende más hacia el silencio. Si el grupo se siente llevado más al silencio, entonces se puede dedicar más tiempo a la contemplación.

Por muchos siglos la práctica de la Lectio Divina, como un modo de orar la Sagrada Escritura, ha sido una fuente de crecimiento en la relación con Cristo. En nuestros días son muchos los individuos y grupos que la están redescubriendo. La Palabra de Dios es viva y activa, y transformará a cada uno de nosotros si nos abrimos a recibir lo que Dios nos quiere dar.


Ver fuente aquí...


dilluns, de desembre 28, 2009

¿Son cristianos los Testigos de Jehová?...



No. Los Testigos de Jehová no son Cristianos, ni como tales se les puede, ni debe, considerar. La principal diferencia que se da entre nosotros los Cristianos y los Testigos de Jehová (TJ), es que ellos niegan la Trinidad, es decir: niegan que Dios es Padre, Hijo y Espíritu Santo, tres personas distintas, un sólo Dios.

Si hablan con ellos verán que les resulta muy fácil decir que creen lo mismo que nosotros los Cristianos, pero no es así de modo alguno, por tanto que los Testigos de Jehová creen que Jesús es en realidad el arcángel Miguel encarnado, y que Dios lo creó en una primera creación y, mediante él, y siendo en si mismo un dios (otro dios), fueron hechas todas las otras cosas, incluidos los ángeles y demás seres celestiales. Por el contrario los Cristianos creemos que Jesús es el Hijo de Dios, nacido del Padre antes de todos los siglos, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado, no creado, de la misma naturaleza del Padre, y por quien todo fue hecho. Y no es el arcángel Miguel.

Los TJ también niegan que el Espíritu Santo es Dios, Tercera Persona de la Trinidad, ya que ellos defienden y enseñan que el Espíritu Santo es un algo, que no un alguien. Una fuerza impersonal, y que no es Dios. Se mire por donde se mire la doctrina de los TJ es totalmente contraria a la Cristiana, ya que niegan y totalmente la Trinidad, niegan y como hemos dicho que Dios es Padre, Hijo y Espíritu Santo; niegan que el Hijo de Dios es nacido de Dios, engendrado, no creado; y niegan a su vez que el Espíritu Santo es Dios.

Ahora, para mejor entenderlo, y si acudimos a la traducción particular e interesada de la “Biblia” de los Testigos de Jehová y que ellos llaman: “Traducción del Nuevo Mundo de las Santas Escrituras” (TNM), editada por la Sociedad Watchtower, leeremos en su versión del evangelio según Juan, lo siguiente:

• TNM.- (Testigos de Jehová): Juan 1:1 En [el] principio la Palabra era, y la Palabra estaba con Dios, y la Palabra era un dios. 2 Este estaba en [el] principio con Dios.

Como vemos, ya han cambiado totalmente su sentido, negando que la Palabra es Dios, y declaran que es “un dios” (atención al “un”, y la “d” minúscula). Con lo cual defienden el politeísmo, que es la doctrina de los que creen en la existencia de varios dioses, y la cual es totalmente contraria a la Cristiana que únicamente cree y da a conocer un sólo Dios que es Padre, Hijo y Espíritu Santo.

Si ahora leemos una versión católica, por ejemplo la “Nueva Biblia de Jerusalén” (NBJ), editada por Desclée, leeremos:

• NBJ.- (católica): Jn. 1:1 En el principio existía la Palabra, la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios

¿Ven la clara diferencia?, los Testigos de Jehová dicen que “era un dios”. Pero en su traducción debida del griego al español, y conforme los Cristianos creemos, vemos que dice “era Dios”.

Por descontado, si acuden a los TJ, indudablemente y mediante una clara mal traducción del griego, tratarán de hacerles creer que tienen razón, que su traducción es la correcta, pero no es así, podemos consultar infinidad de versiones distintas a la de ellos, que nos mostrarán siempre y en debida traducción del griego al español que: “la Palabra era Dios”. Vamos a verlo en diversas versiones católicas y protestantes:

• Nacar-Colunga.- (católica): Jn.1:1 En el principio era el Verbo, y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios.  

• BVI.- (catòlica en valencià): Jn.1:1 Al principi existia el qui és la Paraula. La Paraula estava amb Déu i la Paraula era Déu.

• DHH.- (interconfesional): Jn.1:1 En el principio ya existía la Palabra; y aquel que es la Palabra estaba con Dios y era Dios.

• RV60.- (protestante): Jn.1:1 En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios.

• NVI.- (protestante): Jn.1:1 En el principio ya existía el Verbo, y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios.

Como vemos, no importa a que debida versión Cristiana acudamos, siempre y todas ellas traducen “era Dios” y nunca, como hemos visto hacen los Testigos de Jehová, “era un dios”.

Quizás les resulte curioso ver que unas versiones traducen “Palabra” y otras “Verbo”, las dos son correctas porque del griego “Logos” se puede traducir al español por ambas igualmente, y en un mismo significado.

Es todo por hoy, hay más en los TJ totalmente contrario al Cristianismo, pero ya lo iremos viendo, Dios mediante, en otro momento. 

Que la gracia de nuestro Señor Jesucristo, el amor del Padre, y la comunión del Espíritu Santo sea con vosotros.




divendres, de desembre 18, 2009

El autoexamen ...

 
NO SIRVE PARA NADA!!! Porque mediante el autoexamen, uno, únicamente logra verse así mismo, a tal cual el concepto que de si mismo tiene. Esto es incorrecto. No debemos olvidar que es en su Luz, que en verdad podemos ver la Luz. El hombre comió del árbol del bien y del mal. Y ese bocado sigue estando presente en todos, por tanto que todos, en Adán, hemos comido del mismo fruto.

El hombre, en Adán, sabe que está bien y que está mal bajo su punto de vista y sin necesidad de estar sujeto a Dios, sin necesidad de consultarle a Dios. No debemos olvidar que el corazón del hombre es más engañoso que todas las cosas.

El autoexamen no puede llevarnos a buen puerto, porque únicamente se fundamenta en el ego de la persona, en su yo más profundo, en su egocentrismo, en como cada cual logra ver las cosas por si mismo a su interesado entender y cómo este y por si mismo las juzga... y estas pueden ser –de hecho en la mayoría de casos siempre lo son– muy contrarias a conforme Dios las ve, dispone y juzga.

Sólo en su Luz, podemos ver la verdadera Luz. Únicamente Dios puede escudriñar nuestros corazones, intenciones, y demás... de una forma justa y conforme a su Voluntad. De ahí la necesidad de acudir constantemente ante Él, para ser escudriñados por Él.

El autoexamen NO CORRESPONDE A UN VERDADERO CRISTIANO. Un verdadero Cristiano, por la influencia del Espíritu Santo, se ve pecador, y como tal, se arrepiente de sus pecados, y por ello viene a lo pies de Cristo, y clama a Dios que le libre de sus transgresiones, faltas, y pecados, que le son mostrados bajo la luz del Evangelio, de la Palabra, por la cual vamos siendo limpiados.

No, el autoexamen ES UN ENGAÑO. Un cristiano confía en Dios, reconoce que es pecador, y que todo lo que mana de él, todo, es indigno de Dios. Y es por ello que acude a Dios, por medio del Hijo, y bajo la influencia del Espíritu  Santo, para que sea Dios quien EN SU LUZ, LE DE VERDADERA LUZ, y sea esta la que restaure su vida al mostrarle su verdadera condición caída.

Un Cristiano no ha de confiar en si mismo en absoluto; ni en sus juicios, ni en sus criterios, ni en sus percepciones de que es bueno o malo, porque un cristiano ya ha visto ante Dios que todo en él es contrario a Dios mismo, y únicamente puede conocer quien es y en verdad, ante la Luz de Dios mismo.

EN SU LUZ, Y ÚNICAMENTE EN SU LUZ, ES QUE EN VERDAD PODEMOS VER LA LUZ.

Como Cristianos, dejemos ya de andar conforme el mundo anda, porque este anda a tal cual Adán mismo después de su caída: alimentándose continuamente del árbol del bien y del mal y determinando cada cual, por si mismo, sin Dios, que es o deja de ser verdad.

Dios les bendiga.

dilluns, de novembre 09, 2009

Poco a poco...


Que la Paz del Señor sea contigo:

Sí, es verdad, ya hace algún tiempo que no escribo. La razón es que Dios y en su gracia me está llevando por otros derroteros. Como ando escaso de tiempo únicamente quiero decirte que nunca deberías esperar a hombre alguno, sino únicamente en Dios, porque Él ya ha derramado su Espíritu. Él y en la persona del Hijo ya ha venido hasta nosotros, y todas sus promesas, todas, se han cumplido en aquellos que creen, que tienen verdadera fe, porque como dijo Jesucristo mismo: CONSUMADO ES!!!

¿Qué es la Fe?... pues mi hermano: la fe es la certeza de lo que se espera y la convicción de lo que no se ve. En otras palabras: tener fe es creer y sin la menor duda que ya se posee aquello que se espera de Dios, siempre y cuando sea en el nombre de su Hijo Jesucristo.

¿Qué significa en el nombre de Jesucristo?... mi hermano, esta es la nueva tarea que te indico. Deberás pedir a Dios que te muestre qué es y en verdad andar en, y conforme, el nombre de Jesucristo, qué es pedir en su nombre.

La Escritura y según ella mismo da testimonio, hay que escudriñarla, hay que dedicarle el debido tiempo, y hay que esperar y sin dudar, con fe, que Dios en su justo momento dará respuesta. Pero siempre nos la dará cuando nuestras preguntas e intenciones sean claras, sencillas, y siempre con la sana y única intención de darle todo honor y gloria.

De momento es todo. Sigamos andando, porque como alguien dijo más o menos: hermano, el camino se hace al andar, a cada paso. Si dejamos de andar, dejamos a su vez de hacer camino.

Que la gracia de nuestro Señor Jesucristo, el amor del Padre y la comunión del Espíritu Santo sea con todos vosotros. Amén.


diumenge, d’agost 30, 2009

Qué te pasó hermano?...


De repente la gran sorpresa. Había empezado a seguir al Señor, a escribir sobre él, incluso a poseer un blog donde expresaba su vida en él, y... ¿qué te ha pasado hermano?.

No, has de seguir adelante, independientemente de como te sientas, por vacío e insipido que te veas, has de seguir adelante, porque como bien sabes Dios NO CAMBIA NUNCA.

¿Te sientes vacío, sin sentido, apartado de Dios...?, es normal mi hermano, Dios te está mostrando quien eres y en verdad, quiere hacerte ver que aun no le sigues a Él por amor, sino por interés. Tu interés por sentirte bien, gozoso, lleno... y ello mi hermano es porque aun dependes de los sentimientos, de tu vida anímica, y Dios ve un peligro en ello, y la prueba la tienes en que...

¿En qué mi hermano?... mírate ahora mismo: has dejado de publicar, has borrado lo que tenías escrito, has... ¿te das cuenta?... no te dejes engañar de modo alguno: Somos cristianos, y como tales andamos por fe, que no por sentimiento. Y Dios te está llamando a una vida superior en la que no tiene lugar alguno el “yo” en ninguna de sus formas.

¿Entiendes?... anda; vuelve a casa porque el camino que has tomado de modo alguno te llevará al final de la meta que Dios y para ti ha dispuesto, ya que todo quien pone la mano en el arado y mira atrás... ¡VUELVE A CASA YA, DIOS SIGUE SIENDO EL MISMO, ÉL NO CAMBIA NUNCA, RECUÉRDALO!

Mi hermano, lo importante no es como nos vemos, como nos sentimos, como quisiéramos vernos a nosotros mismos, no, ni mucho menos, lo importante es hacer y siempre la voluntad de Dios sea cual sea el precio, y ello necesita de la cruz más profunda, aquella que lleva a conocernos a nosotros mismos y ver, ante Él, que es ser y en verdad un siervo fiel y verdadero conforme el propósito de Dios.

Que Dios te bendiga