sábado, noviembre 22, 2008

Carta para un hermano...


Hola mi querido hermano:

No quiero que confundas las cosas: por donde tú estás pasando, debemos pasar —y pasamos— todos los que en verdad buscan a Dios. Me imagino que hubo un tiempo en el cual sentías la presencia de Dios y disfrutabas con ella. Bien, eso es normal, Dios y a todos nos da tremendamente su presencia para que sepamos de él y su gracia.

Ahora bien: esta presencia y en el fondo, sólo nos llena a nosotros en particular, es decir; que sólo nos gozamos nosotros y, por ello, andamos detrás de Dios por la gran satisfacción que nos produce su presencia en nosotros. Pero sabes, para Dios esta no es la forma que le agrada le sigamos. No, Dios y llegado el momento nos retira esta -su- presencia para ver si en verdad le amamos tanto a las buenas como a las malas. Si seguimos amándole tanto cuando nos da, como cuando nos quita.

Querido hermano; como ya te dije —y deberás metértelo en la cabeza de una vez por todas— y ante todo: Dios está en ti, Dios te cuida cada día y jamás, repito, jamás, se apartará de ti. Pero recuerda que Dios quiere gente que ante cualquier adversidad, ante cualquier problema... esté dispuesta a entregarse por él. Es por ello que nos retira su presencia para que aprendamos a quererle sin ella. Es decir: para que no dependamos de ella para obrar en su Nombre.

Andas bien en Cristo, andas bien en Dios, pero dependes aun y mucho de tus estados de ánimo. Cuando estás bien, cuando estas gozoso ¡GLORIA A DIOS! Ahora bien, cuando estas triste, cuando estas agobiado ¿MURMURAS CONTRA DIOS Y QUIEN SE PONGA POR DELANTE?... A esto se le llama, porque lo es, un acto de rebeldía que aun hay en ti hacia Dios. ¿Entiendes?

Mi hermano; debes confiar más en Dios. Deberás plantearte seriamente que Dios está en ti siempre y que mientras dependas de tus sentimientos, de tus anhelos... no podrás descansar. Si tú solamente haces la voluntad de Dios cuando él te da gozo a cambio, pero por el contrario, cuando no le sientes, cuando crees TÚ que no está en ti, no haces nada… ¿como quieres que confíe en ti para darte aquello que te tiene preparado?

Mira, estás en una etapa en la cual Dios te está probando y como no, te está llevando a un punto en el cual aceptes a Dios por encima de todas las cosas. El no quiere cristianos carnales y con sentimientos, él quiere cristianos espirituales y que no dependan de sus sentimientos. ¿Y sabes por qué? Porque mientras dependas de tus sentimientos, a la mínima de cambio, TE REVELARAS contra Dios. 

Y mírate hoy para entender: cuando estás mal, cuando tus sentimientos te agobian, no dudas en negarle, en dejarle de lado, en murmurarle… y no sólo a él, sino a todos cuantos están a tu lado (no te paras a pensar el daño que puedas hacerles y no, no puedes dejarlos de lado, son tus amigos y hermanos) es por ello que Dios ha apartado de ti su presencia (al igual que lo hace con todos los que le buscan en verdad) para que tú aprendas a quererle sientas lo que sientas y estés como estés.

Así pues, deberás pedirle a Cristo nuestro Señor que te muestre la verdad que necesitas para luchar esta batalla que tienes entre manos. Si lo haces con fe, si le muestras a Dios que ante la adversidad puede contar contigo, no te verás para nada defraudado.

Ten en cuenta que por donde tú estás pasando, antes, todos los hijos de Dios lo han pasado, y: todo aquel que no haya pasado por ello, no sabe nada de andar conforme al Espíritu de Dios. Es necesario pasar por ello para poder conocer en verdad la guía del Espíritu Santo.

Nada más, pero recuerda: no temas, no dudes, acepta aquello que estás viviendo y entregárselo a Cristo. Debes aprender a crucificar tus sentimientos en la cruz de Cristo. ¿Qué como se aprende?... Pidiendo mi querido hermano, pidiéndoselo a Cristo y esperando en Cristo, tan simple como ello.

Ánimo hermano, estás andando el camino!!!!


1 comentario:

Eidher dijo...

Muy bonito lo que dices, tienes mucha razón en ello.

Saludos y bendiciones.